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Última actualización: 13/8/2019
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McCarthy M. Many in US Congress hold health industry investments, news site reports
British Medical Journal (BMJ)
2 de diciembre 2015
Volumen 351 página(s) h6546

En EEUU un grupo de activistas ha mostrado finalmente una de las razones últimas de que no se legisle sobre la industria farmacéutica en busca del bien común. He aquí la madre del cordero:

Una investigación del sitio web STAT ha hallado que uno de cada tres senadores y uno de cada cinco representantes en el Congreso de EEUU tiene inversiones en compañías biomédicas y sanitarias, o en fondos especializados que invierten en estas industrias.

Los investigadores revisaron miles de páginas de documentos de declaración de conflictos de intereses por los representantes, y hallaron que las empresas en las que los representantes invierten más son Pfizer, Johnson & Johnson, Merck y Abbott; los senadores prefieren Johnson & Johnson, Pfizer y Merck, por este orden.

“Algunos de los principales inversores forman parte al mismo tiempo de comités clave, como el Comité Judicial (que tiene jurisdicción sobre la legislación de patentes), el de Energía y el de Comercio, que revisa las actividades de la FDA y trabaja en muchos temas importantes para la industria, como regulación de medicamentos, financiación de la investigación e impuestos sobre los productos sanitarios”.

La legislación no prevé que los representantes sean excluidos de una votación si el resultado pudiera afectar sus inversiones, excepto si fueran el principal beneficiario de la legislación. En contraste, se exige a la mayoría de los funcionarios federales que se excluyan de trabajar en cuestiones que puedan afectar el valor de sus inversiones. El Departamento de Sanidad va incluso más lejos, y prohíbe a sus empleados la posesión de acciones de compañías farmacéuticas y otras reguladas por la FDA.

Los autores también hallaron que, en algunos casos, representantes del Congreso habían propuesto legislación dirigida a ayudar a compañías en las que ellos mismos o familiares suyos tenían centenares de miles o incluso millones de dólares invertidos. STAT se puso en contacto con docenas de legisladores para hablar de esta investigación. Ninguno quiso comentar sobre sus inversiones.