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The SPRINT Research Group. A randomized trial of intensive versus standard blood-pressure control
The New England Journal of Medicine (N Engl J Med)
26 de noviembre 2015
Volumen 373 página(s) 2013-6

En el ensayo clínico llamado SPRINT, sobre el tratamiento de la hipertensión arterial, en pacientes con elevado riesgo cardiovascular (RCV), apuntar a una presión arterial sistólica (PAS) de 120 mm Hg da lugar a menos morbimortalidad cardiovascular que apuntar a una PAS de 140 mm Hg.

Participaron 9.361 pacientes de 50 años o más, con una PAS de 130 a 180 mm Hg y RCV elevado, pero sin diabetes ni antecedente de ictus. Fueron aleatorizados a tratamiento intensivo (objetivo de PAS<120 mm Hg) o estándar (objetivo de PAS <140 mm Hg), con los antihipertensivos seleccionados por el médico para cada paciente. La variable principal fue una compuesta de infarto de miocardio (IAM), síndrome coronario agudo (SCA) no IAM, ictus, insuficiencia cardíaca (ICC) o muerte cardiovascular. Ensayo clínico financiado por los NIH y registrado en ClinicalTrials.gov con el nº NCTNCT01206062.

RESULTADOS: El ensayo fue interrumpido tras un seguimiento de duración mediana de 3,26 años. Al cabo de un año, la PAS media fue de 121,5 mm Hg con tratamiento intensivo y 134,6 mm Hg con el tratamiento estándar. En el momento de la interrupción la incidencia de la variable principal compuesta fue de 1,65% en el grupo tratamiento intensivo, comparado con 2,19% en el grupo de tratamiento estándar [HR=0,75 (IC95%, 0,64-0,89); p<0,001].

La variable principal se registró en 5,2% de los aleatorizados a tratamiento intensivo comparado con 6,8% de los aleatorizados a tratamiento estándar. Dos componentes de la variable principal compuesta fueron significativamente menos frecuentes con el tratamiento intensivo: ICC (1,3% comparado con 2,1%) y mortalidad cardiovascular (0,8% y 1,4%). La mortalidad por todas las causas también fue significativamente más baja con el tratamiento intensivo (3,3% comparado con 4,5%).

Varios efectos adversos graves fueron más frecuentes con el tratamiento intensivo: hipotensión, síncope, trastornos del equilibrio hidroelectrolítico se registraron con una frecuencia superior, en más de 1%; la incidencia de insuficiencia renal aguda fue alrededor de 2% más frecuente con el tratamiento intensivo. En los pacientes con enfermedad renal al inicio del estudio, la incidencia de una disminución del filtrado glomerular de >30% fue más alta con el tratamiento intensivo (3,8% comparado con 1,1%). No se registró una mayor incidencia de caídas con fractura en el grupo aleatorizado a tratamiento intensivo.

[Este ensayo “demuestra” que es preferible apuntar a una PAS de 120 mm Hg que a una PAS de 140 mm Hg. No obstante:

- El NNT no es una maravilla: para evitar un acontecimiento de los definidos en la variable principal, es preciso tratar a 61 pacientes durante 3,26 años.

- El ensayo fue realizado en pacientes con riesgo cardiovascular elevado. Por lo tanto sus resultados no son generalizables a todas las personas con hipertensión arterial.

- No está claro si la disminución del filtrado glomerular en el grupo de tratamiento intensivo fue el reflejo de un efecto cardiovascular no dañino, o bien reflejaba lesión renal.

- Téngase en cuenta que en este ensayo los valores medidos de presión arterial (PA) fueron la media de tres lecturas automáticas, tomadas a intervalos de 5 minutos sin la presencia de un clínico. Si se aplicaran los resultados sin prestar atención a la medición correcta de la PA, es probable que se induzca un considerable tratamiento excesivo, que puede acompañarse de una incidencia más alta todavía de efectos adversos.

- La PAS alcanzada en el grupo de tratamiento intensivo fue de 121,5 mm Hg. Esta cifra podría reflejar actitudes y recomendaciones prudentes del clínico, el cual intenta llegar a 120 mm Hg, pero sin forzar demasiado con el fin de evitar la yatrogenia.

- No parece aportar novedad: ya se sabía que una PA media más baja se asocia a menor morbimortalidad cardiovascular, y que la intensificación del tratamiento da lugar a menor morbididad cardiovascular a cambio de más efectos indeseados. Por lo tanto, se confirma que el tratamiento de la hipertensión arterial debe ser individualizado, y lo que recomiendan la mayoría de las GPC: que en pacientes de edad avanzada no es conveniente -en general- apuntar a cifras bajas de presión arterial.]
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