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Kromhout D. Where the latest US dietary guidelines are heading
British Medical Journal (BMJ)
24 de julio 2015
Volumen 351 página(s) h4034

Editorial del BMJ en el que se comentan las importantes modificaciones de las recomendaciones dietéticas sobre ingesta de grasas y de colesterol de EEUU. Se reproducen aquí la introducción y los tres últimos párrafos:

“Recientemente, el Comité Asesor de Recomendaciones Dietéticas publicó sus recomendaciones para la próxima edición de las Recomendaciones Dietéticas para los Norteamericanos. Dos notables conclusiones del comité han atraído mucha atención: la eliminación del colesterol en la dieta como “nutriente preocupante” y la ausencia de límite en el consumo total de grasas. Las opiniones del comité modificarán profundamente las recomendaciones dietéticas, porque las dietas bajas en colesterol y bajas en grasas han constituido la base de las recomendaciones dietéticas en salud pública desde 1980. En este editorial revise las pruebas que sustentan este cambio desde una perspectiva histórica.”

“En 1981 Lewis et al realizaron un experimento dietético histórico. Compararon cuatro dietas que diferían en el contenido total en grasa, el tipo de grasa (razón de grasas poliinsaturadas a grasas saturadas), colesterol y fibra. Hallaron que los valores de lípidos más favorables no se obtenían con la dieta tradicional baja en grasas, colesterol y fibra (básicamente dieta asiática), sino con dietas que podían contener mucha o poca grasa total, con una razón de grasas poliinsaturadas a saturadas de 1,0 y un elevado contenido en fibra.

En los años ochenta del siglo pasado las recomendaciones dietéticas recomendaban limitar la ingesta de colesterol a 300 mg al día porque en experimentos dietéticos controlados se había hallado que el colesterol en la dieta incrementaba los niveles de colesterol LDL. En un metanálisis de cuatro pequeños estudios prospectivos de cohortes se halló una asociación positiva entre la ingesta dietética de colesterol y la incidencia de cardiopatía isquémica. Posteriormente, se aclaró que el efecto del colesterol en la dieta sobre el colesterol LDL era menor con dietas con una razón de grasas poliinsaturadas a grasas saturadas alta, comparado con las dietas con una razón entre estos tipos de grasa baja, y en grandes estudios epidemiológicos prospectivos el colesterol en dieta no mostró asociación con un riesgo más elevado de cardiopatía isquémica. Encuestas nacionales más recientes sobre alimentación realizadas en los Países Bajos y en EEUU indicaron que la ingesta media de colesterol de la población era de alrededor de 200 mg al día, considerablemente inferior a los 300 mg al día que se recomendaban. Debido al efecto relativamente modesto del colesterol en dieta sobre el nivel de colesterol LDL, la ausencia de relación entre la cantidad de colesterol en la dieta y el riesgo de cardiopatía isquémica, así como la ingesta relativamente baja de colesterol en la dieta por la población, las recomendaciones dietéticas holandesas de 2006 y las de EEUU de 2015 concluyeron que ya no es necesario dar consejo cuantitativo sobre el consumo de alimentos ricos en colesterol.

Las dietas adecuadas en su contenido nutritivo, básicamente vegetales, ricas en ácidos grasos poliinsaturados, como la dieta mediterránea tradicional, no sólo tienen efectos beneficiosos sobre los niveles de lípidos en sangre, sino que además reducen el riesgo cardiovascular y se asocian a una menor mortalidad por todas las causas en estudios prospectivos de cohortes. Dadas estas circunstancias, no es necesario aconsejar sobre el colesterol y la grasa total en la dieta, porque no afectan el riesgo cardiovascular.”