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Última actualización: 18/6/2018
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Gotzsche PC, Young AH, Crace J. Does long term use of psychiatric drugs cause more harm than good?
British Medical Journal (BMJ)
12 de mayo 2015
Volumen 350 página(s) h2435

Como se describe a continuación, en el mundo occidental los psicofármacos causan más de medio millón de muertes al año en mayores de 65 años. Sus efectos beneficiosos deberían ser colosales para justificar esta mortalidad; en realidad son mínimos.

Efectos beneficiosos exagerados y muertes minimizadas

Los ensayos clínicos realizados con estos fármacos no han evaluado correctamente sus efectos. Casi todos son sesgados, porque en ellos participaron pacientes que ya tomaban otros psicofármacos. Los pacientes aleatorizados a placebo tras un corto período de lavado experimentan síntomas de abstinencia con frecuencia. Este diseño exagera los efectos beneficiosos y aumenta los daños en el grupo placebo; en ensayos clínicos sobre tratamiento de la esquizofrenia ha conducido al suicidio a pacientes aleatorizados a placebo.

Otra limitación de los ensayos clínicos financiados por la industria farmacéutica es el recuento a la baja de las muertes. Sobre la base de algunos de los ensayos clínicos que se incluyeron en el metanálisis de la FDA sobre antidepresivos y suicidio por grupos de edad, el primer autor de este artículo calculó que es probable que hubiera habido en realidad 15 veces más suicidios en los aleatorizados a antidepresivos que los recontados por la FDA. Por ejemplo, hubo 14 suicidios entre 9.956 pacientes en ensayos con fluoxetina y con paroxetina, mientras que la FDA había contabilizado solamente 5 en 52.960 pacientes; la causa, en parte, fue que la FDA solamente recontó los acontecimientos ocurridos hasta 24 h después de la interrupción del tratamiento.

Calcular el número total de muertes

Para los antipsicóticos, los autores utilizaron un metanálisis de ensayos clínicos controlados con placebo en pacientes con demencia, porque en principio es menos probable que estos pacientes recibieran psicofármacos antes de la aleatorización. La tasa absoluta de mortalidad fue un 1% más alta en el grupo tratado. (El estudio finlandés de cohortes en pacientes con esquizofrenia –así como todos los demás estudios que favorecen la idea de que los antipsicóticos disminuyen la mortalidad– no es fiable; la mortalidad en loso pacientes que no tomaban psicofármacos fue muy elevada y no coincide con la registrada en otros estudios en Finlandia; un 64% de los fallecimientos no fue considerado).

En un buen estudio de cohortes en pacientes con edad media de 55 años se observó que las benzodiacepinas y similares doblan la mortalidad; el exceso de mortalidad fue de alrededor de 1% al año. En otro estudio de cohortes en el que pacientes de más de 65 años fueron sus propios controles se observó que la mortalidad anual por todas las causas fue un 3,6% más alta cuando los pacientes tomaban los nuevos antidepresivos que cuando no los tomaban.

Los autores utilizaron estadísticas de prescripciones de Dinamarca para calcular el número de muertes causadas por estos tres grupos de fármacos. Dado que las caídas, mucho más frecuentes en la edad avanzada, constituyen una importante causa de mortalidad en personas que toman psicofármacos, se incluyeron solamente personas de 65 años en adelante, y se aplicaron tasas de mortalidad relativamente bajas (“conservadoras”), de 1% para antipsicóticos, 1% para benzodiacepinas y solamente 2% para antidepresivos. El número anual total de fallecimientos en Dinamarca (3.693) se traduciría en 539.000 en EEUU y la UE conjuntamente.

¿Y sobre los efectos beneficiosos?

Los ensayos clínicos no sólo están sesgados por el diseño que permite que la abstinencia produzca resultados especialmente desfavorables en el grupo placebo, sino también porque en realidad no son a doble ciego. En una revisión Cochrane sobre antidepresivos tricíclicos se incluyeron solamente los ensayos clínicos en los que el grupo control recibía atropina junto con placebo (con el fin de impedir que se perdiera el enmascaramiento debido a los efectos atropínicos de los tricíclicos); en esta revisión no se halló efecto medible; el efecto correspondió solamente a 1,3 puntos en la escala de Hamilton, cuando el efecto más pequeño que se puede percibir es de entre 5 y 6 puntos.

En un metanálisis de ensayos clínicos con fluoxetina y venlafaxina en el tratamiento de la depresión grave se vio que sólo se necesitan unos pocos días más para que la puntuación de la escala de Hamilton en el grupo placebo disminuya en 1,3 puntos más. Por lo tanto, si se esperara unos días se conseguiría el mismo resultado con un placebo, porque lo que se ve en el grupo placebo no es un efecto placebo, sino principalmente la remisión espontánea de los síntomas. El efecto modesto de los antidepresivos sobre la ansiedad también se puede excplicar por un sesgo de desenmascaramiento, porque este efecto es de magnitud parecida a la del efecto observado sobre los síntomas de depresión.

Los ensayos en esquizofrenia también son decepcionantes. En las últimas solicitudes de registro presentadas a la FDA, el efecto sobre los síntomas positivos y negativos de la escala de síntomas (PANSS) fue sólo de 6 puntos, incluso a pesar de que estos ensayos estaban sesgados por el efecto abstinencia y por el falso doble ciego. Este efecto es mucho menor que el considerado mínimamente relevante desde un punto de vista clínico, que es de unos 15 puntos.

Los efectos beneficiosos de los fármacos para el TDAH también son dudosos. El alivio a corto plazo parece ser sustituido por daños a largo plazo y los estudios en animales sugieren fuertemente que estos fármacos pueden producir daño cerebral, algo que probablemente todos los psicofármacos hacen.

Daños a largo plazo

Dada la falta de efectos beneficiosos, los autores calculan que se podrían detener casi todos los tratamientos con psicofármacos sin causar daños: retirar todos los antidepresivos, fármacos para el TDAH y fármacos para la demencia (porque sus efectos mínimos son probablemente efecto de un sesgo por desenmascaramiento), y utilizar solamente una pequeña parte de los antipsicóticos y las benzodiacepinas que se utilizan en la actualidad. Esto daría lugar a poblaciones más sanas y con mayor esperanza de vida. Dado que cuando se utilizan durante períodos los psicofármacos son inmensamente dañinos, deberían ser utilizados solamente en situaciones agudas y siempre con la firme intención de retirarlos de manera progresiva, cosa que puede ser difícil en algunos pacientes.

Son necesarias nuevas guías de práctica clínica que reflejen esta realidad. También son necesarias muchas clínicas de deshabituación, porque muchos pacientes se han convertido en dependientes de los psicofármacos, incluidos los antidepresivos, y necesitan ayuda para dejar de tomarlos de manera lenta y segura.