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Última actualización: 5/4/2020
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Anónimo. Omalizumab et urticaire chronique spontanée
La Revue Prescrire (Prescrire)
marzo 2015
Volumen 35 página(s) 174-5

Los pacientes con una urticaria crónica espontánea presentan lesiones pruriginosas durante al menos 6 semanas, sin una causa identificada, y se mantienen de manera continuada o recurrente. Los angioedemas se observan en un 40% de los pacientes, localizados sobre todo en cara, labios, extremidades y órganos genitales. Afecta sobre todo a mujeres entre 30 y 50 años. La urticaria crónica afecta la calidad de vida, y a veces es grave, sobre todo cuando los angioedemas se localizan en el cuello. La evolución es espontáneamente favorable en un 75% de pacientes de 3 a 5 años, pero persiste durante más tiempo en un 25% de ellos.

El fármaco de elección es un antihistamínico H1 no sedante, como la cetiricina o la loratadina. Son eficaces básicamente sobre el prurito. En caso de eficacia insuficiente, se puede aumentar la dosis o cambiar de antihistamínico. Cuando a pesar del tratamiento los síntomas persisten, el tratamiento no está consensuado. La adición transitoria de corticoides orales es a veces útil para controlar los síntomas graves, pero con la menor dosis y duración posible.

El omalizumab es un anticuerpo monoclonal anti-IgE con una relación beneficio-riesgo desfavorable en el asma persistente grave. Ha sido también autorizado en los pacientes mayores de 12 años muy afectados por una urticaria crónica espontánea, a pesar de un tratamiento con un antihistamínico.

El omalizumab no ha sido comparado con un corticoide. En tres ensayos clínicos aleatorizados, a doble ciego y comparativos con placebo, con un total de 975 pacientes, tras 12 semanas de tratamiento la proporción de pacientes sin prurito ni lesión urticaria fue más importante en los tratados con omalizumab (34-44%) frente a 5-9% con placebo. La proporción de pacientes que habían presentado angioedemas entre la semana 4 y la 12 fue menor en los pacientes tratados con omalizumab (4 a 9% frente a 11-12% con placebo). Sin embargo, los síntomas reaparecieron 4 semanas después de suspender el omalizumab.

Los efectos adversos conocidos del omalizumab pueden ser graves, como reacciones anafilácticas, aumento del riesgo de infección, trombopenias, trastornos cardiovasculares y posible riesgo de cáncer a largo plazo. Estos ensayos de corta duración y con pocos pacientes no permiten precisar los riesgos raros pero graves, como las anafilaxias, neoplasias y los trastornos cardiovasculares.

En conclusión, en los pacientes con una urticaria crónica espontánea y en caso de fracaso del tratamiento con un antihistamínico H1, el uso de corticoides orales no está consensuado y se asocia a un riesgo de numerosos efectos adversos. La eficacia del omalizumab es, en el mejor de los casos, transitoria, y no se conoce cuál es en caso de fracaso de un corticoide. Sus efectos adversos y las incertidumbres en caso de utilización prolongada pesan mucho en la relación beneficio-riesgo.