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Última actualización: 31/5/2020
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Liang TJ, Ghany MG. Therapy of hepatitis C. Back to the future
The New England Journal of Medicine (N Engl J Med)
22 de mayo 2014
Volumen 370 página(s) 2043-7

Un libro sobre la hepatitis C se leería como un matrimonio entre una obra de misterio de Orson Welles y una de Shakespeare -inundada de enigma, tragedia, desesperación, resiliencia, redención y triunfo, y el tratamiento del virus de la hepatitis C (VHC) se situaría en el centro de la escena de un libro así. Tras la introducción inicial del interferón alfa como el pilar del tratamiento, no se produjeron avances durante más de 10 años. Aunque la introducción del tratamiento combinado de ribavirina e interferón pegilado ha aumentado las tasas de respuesta, el verdadero avance se produjo con el desarrollo de los agentes antivíricos de acción directa (AAD). La primera generación de AAD en combinación con peginterferón y ribavirina mostró mejores tasas de respuesta, pero se asoció a más efectos adversos que han limitado la eficacia del tratamiento en muchos pacientes.

En un artículo de la revista hace justo un año, los mismos autores de este editorial revisaban los tratamientos disponibles y futuros para la infección del VHC y comentaban el panorama rápidamente cambiante; especulaban que se dispondría de unas pautas sin interferón muy eficaces que revolucionarían el tratamiento de la infección por el VHC en un futuro próximo. Ahora, justo un año después de esta revisión, deberíamos decir que el futuro ya está aquí.

En este editorial se comentan los ensayos con pautas de AAD sin interferón publicados en el mismo número de la revista y en otros anteriores, y los compila en una tabla.

Para los pacientes con genotipo 1, los resultados de varios ensayos clínicos de fase III con pautas de combinación de AAD sin IFN han mostrado la superioridad de dos de estas pautas en comparación con el tratamiento estándar (combinación de PGF-RBV-IP).

Diferentes factores, como raciales o étnicos, el genotipo IL28B y un nivel basal de RNA vírico, han mostrado influir en la respuesta al tratamiento con IFN.

En cambio, con los nuevos AAD, estos factores no parecen afectar a las tasas de respuesta al tratamiento. El único factor que se ha asociado de manera modesta a la respuesta al tratamiento con las pautas de los nuevos AAD fue el IMC en un estudio. El genotipo 1a parece responder menos que el 1b.

Para el genotipo 2 o 3 también se han evaluado pautas sin IFN.

Como acaba la reflexión de los autores del editorial, sin duda no estamos preparados para cerrar el libro sobre el tratamiento de la infección por el VHC.

Las pautas se han evaluado sobre todo en hombres blancos de edad media sin cirrosis. Los pacientes de tratamiento más difícil, como con cirrosis, coinfectados con el VIH o la IR, siguen suponiendo un gran reto. Tampoco se sabe si estas pautas serán eficaces en los infectados por genotipos 4, 5 y 6, que son frecuentes en muchas partes del mundo.

Finalmente, el coste del tratamiento, que seguirá siendo un elemento de disuasión para aplicar estas pautes altamente eficaces a toda la población. No es sólo un problema para los países más desarrollados, sino que es un problema de alcance mundial de salud pública de gran impacto (la mayoría de personas con infección por el VHC viven en regiones del mundo con menos ingresos y recursos limitados). El reto seguirá siendo cómo podemos aprovechar los avances de la medicina moderna, como el tratamiento de la infección por el VHC, en beneficio de los que más lo necesitan.