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Última actualización: 25/2/2021
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Bibbins-Domingo K. The Institute of Medicine report Sodium intake in populations: assessment of evidence. Summary of primary findings and implications for clinicians
JAMA Internal Medicine (JAMA Intern Med)
enero 2014
Volumen 174 nº 1 página(s) 136-7

Los CDC de EEUU encargaron a un comité de expertos del Institute of Medicine (IOM) que revisara las pruebas disponibles que relacionan la disminución de la ingesta de sodio con resultados en salud, con especial interés en los estudios sobre resultados directos en salud [por ej., ictus, infarto de miocardio (IAM)] y no en variables subrogadas (por ej., presión arterial). Se pidió al comité que centrara particularmente la atención en los efectos beneficiosos y perjudiciales potenciales de la reducción del consumo de sodio entre 1.500 y 2.300 mg al día, y sobre el impacto de esta reducción sobre los grupos de mayor riesgo.

Objetivos

Los objetivos de esta revisión fueron (1) resumir los resultados del informe del IOM y poner estos resultados en el contexto de los patrones actuales de consumo de sodio, y (2) hacer recomendaciones prácticas a los clínicos sobre el consejo que hay que dar a los pacientes.

Resultados

Para la población general, el comité halló que un mayor consumo de sodio incrementa la morbimortalidad cardiovascular, lo que es consistente con los conocidos efectos del sodio sobre la presión arterial. No se identificaron estudios que hayan examinado resultados directos de morbimortalidad cardiovascular en el margen de consumo entre 1.500 y 2.300 mg al día en la población general, y en consecuencia el comité no pudo determinar si una ingesta de sodio de menos de 2.300 mg al día se asocia a efectos positivos o negativos sobre la morbimortalidad cardiovascular.

Para los pacientes con diabetes, hipertensión, insuficiencia renal crónica o antecedente de enfermedad cardiovascular, el comité no halló pruebas de efecto beneficioso y una sugerencia de daño con una ingesta de sodio de 1.500 a 2.300 mg al día. El comité concluyó que estos subgrupos no deben ser tratados de manera diferente de la población general, y que las publicaciones no apoyan las recomendaciones de disminuir la ingesta de sodio en estos subgrupos hasta 1.500 mg al día o menos.

Para los pacientes con insuficiencia cardíaca congestiva (ICC) el comité halló pruebas de daño asociado a un consumo de sodio de menos de 2.300 mg al día. Estas pruebas procedían de varios ensayos clínicos con distribución aleatoria en pacientes con fracción de eyección reducida, realizados por un solo grupo. En estos ensayos la pauta terapéutica agresiva (250 a 1.000 mg de Furosemida más restricción de la ingesta de líquido a 1-2 L al día) podría impedir la generalización de estos resultados.

El comité halló que las publicaciones sobre esta cuestión son muy variables, y muchas de ellas contienen sesgos. Entre las limitaciones metodológicas se identificaron sobrenotificación e infranotificación de la ingesta de sodio (en los estudios en los que la ingesta se cuantifica con la ayuda de cuestionarios), así como la recogida incompleta de orina (en los estudios en los que la ingesta de sodio fue cuantificada por medición de su excreción urinaria). Además, la variabilidad en la recogida de datos limita las comparaciones entre estudios. Aunque el efecto de la reducción de la ingesta de sodio sobre la presión arterial ha sido estudiado en varios ensayos clínicos, los estudios sobre efectos directos sobre la salud han sido solamente observacionales.

Implicaciones

Las conclusiones del comité del IOM tienen dos importantes implicaciones para la práctica. Primera, la falta de pruebas de efecto beneficioso y el temor de un efecto perjudicial sugieren que no se debe recomendar una ingesta baja de sodio (<2.300 mg al día). Este resultado tiene implicaciones particulares para grupos de riesgo elevado (entre ellos los pacientes con ICC), para los que muchas guías de práctica clínica habían recomendado objetivos de ingesta de hasta 1.500 mg al día o incluso menos. Segunda, los datos disponibles sobre un efecto beneficioso sobre la morbimortalidad cardiovascular (obtenidos en estudios sobre efectos directos sobre la morbimortalidad cardiovascular y en ensayos clínicos sobre su efecto sobre la presión arterial), no permiten recomendar una disminución del consumo de sodio para la mayoría de lo