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Última actualización: 20/2/2021
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Jamison DT, Summers LH, Alleyne G, Arrow KJ, Berkley S, Binagwaho A, Bustreo F, Evans D, Feachem RGA, Frenk J, Ghosh G, Goldie SJ, Gupta S, Horton R, Kruk ME, Mahmoud A, Mohohlo LK, Ncube M, Pablos-Mendez A, Reddy KS, Saxenian H, Soucat A, Ulltveit-Moe KH. Global health 2035: a world converging within a generation
The Lancet (Lancet)
7 de diciembre 2013
Volumen 382 nº 9908 página(s) 1898-955

La salud y los sistemas sanitarios pueden ser mejores de aquí a 20 años. Por optimismo que no quede; así lo ve la revista The Lancet, que publicó ayer el informe Global Health 2035, elaborado por un grupo de expertos, muchos de ellos economistas. En su opinión, cumpliendo ciertas recomendaciones, la sanidad puede ser más homogénea, convergente y equitativa a escala mundial.

En la presentación se insistió en un mensaje: "Las desigualdades entre países se pueden reducir en una generación". Una primera lectura del texto revela cuatro claves para que esta convergencia sanitaria se convierta en realidad de aquí a 20 años. Como ejemplo de que otro mundo es posible, los autores del informe destacaron ayer los progresos sanitarios de 4 países en los últimos treinta años: "China, Cuba, Costa Rica y Chile han logrado cerrar brechas sanitarias con rapidez".

Las sugerencias del informe no son novedosas, están globalmente aceptadas, son muy generales y más fáciles de escribir que de cumplir. Hay cuatro principales:

1) La primera se refiere a los importantes retornos y beneficios derivados de la inversión en salud. Se debe hacer más hincapié en el marcador años de vida adicionales, y concretan que los políticos encargados de gestionar la sanidad deberían reenfocar las inversiones en salud pública y mejoras sanitarias.

2) El informe habla de la posibilidad de generar una convergencia en salud, especialmente en países con ingresos bajos y medios, lo que derivaría en una reducción de la mortalidad en 2035 de hasta un 10%.

Invertir en sistemas de información y tecnologías sería vital, y el texto añade que es posible lograr este reto basándose principalmente en las fuentes de financiación en cada país, y sumándole ayuda internacional. Ésta vendría de la mano de mejoras tecnológicas y, por ejemplo, del impulso de la lucha contra las resistencias a antibióticos. Para ello "la inversión en investigación sanitaria debería doblarse de aquí a 2020". El texto recuerda que en los últimos 20 años se ha olvidado la provisión de bienes públicos globales, incluidas la prevención y la inversión para protegerlos, aspectos que deben ser recuperados.

3) Las políticas fiscales son herramientas poderosas e infrautilizadas para paliar enfermedades no transmisibles. Disminuir la prevalencia del tabaquismo e invertir en intervenciones clínicas más coste-efectivas son dos de las recomendaciones. Uno de los ejemplos puestos ayer en la presentación del texto es indicativo: reducir la prevalencia de tabaquismo en un 50% en China "podría evitar hasta 2050 20 millones de fallecimientos y generar ingresos extra por valor de casi 15.000 M€”.

4) Alcanzar la cobertura sanitaria universal de forma progresiva. Se concretan dos medidas: que la cobertura pública cubra todas las intervenciones esenciales y que las personas con ingresos bajos queden exentas de posibles pagos (o copagos). Aunque el informe menciona de manera explícita los países con ingresos medios y bajos, no hay que olvidar que algunos países desarrollados han tomado medidas, especialmente en los últimos años, que afectan a la cobertura universal y a los copagos. El modelo de convergencia que se sugiere pone el foco en los países con ingresos medios, y pide centrar esfuerzos en maternidad y nacimientos, VIH, tuberculosis, paludismo y enfermedades tropicales.