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Última actualización: 15/3/2021
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Tur C, Tintoré M, Aguilera C. Fármacos modificadores de la enfermedad en la esclerosis múltiple y embarazo
Medicina Clínica (Barcelona) (Med Clin (Barc))
septiembre 2012
Volumen 139 página(s) 316-8

Numerosos estudios y ensayos cliínicos abogan por el tratamiento precoz de la EM, una enfermedad que afecta principalmente a mujeres jóvenes. Ello conlleva el problema de la

maternidad en aquellas pacientes que están recibiendo tratamiento inmunomodulador. Sabemos que durante el embarazo se produce un estado de relativa protección frente a la actividad

inflamatoria del SNC. No obstante, dado que a día de hoy todavía no está autorizado el uso de inmunomoduladores durante el periodo de gestación, la mujer debe abandonar el tratamiento en el momento en que expresa su deseo gestacional, para evitar así la exposición del feto al tratamiento. Teniendo en cuenta que el momento de la concepción es imprevisible, es posible que la mujer presente una reactivación de su enfermedad. Así pues, el conocer exactamente hasta qué punto es imprescindible no exponer al feto a los fármacos inmunomoduladores de la madre es importante, sobre todo en aquellos casos con formas de la enfermedad más agresivas.

Si bien, en general, el número descrito de embarazos expuestos a los inmunomoduladores es escaso, los trabajos publicados hasta el momento sugieren que una exposición limitada al IFN-b y al AG no comporta riesgos graves para el feto. En algunos estudios se ha reportado una tendencia hacia un menor peso en aquellos recién nacidos de madres que habían estado expuestas al IFN-b respecto a recién nacidos de madres no expuestas, pero este hallazgo no ha

podido ser confirmado en otros estudios y se ha propuesto que el bajo peso al nacer podría estar en relación con la propia EM, más que con el inmunomodulador. Tampoco el natalizumab se ha asociado por el momento a malformaciones graves, aunque queda por determinar su papel en la pérdida fetal. Por el contrario, la exposición a la mitoxantrona sí podría comportar un mayor riesgo potencial de malformaciones porque en los estudios preclínicos se ha observado un alto grado de mutagenicidad. El efecto de otros fármacos debe aún ser explorado.

La investigación de los efectos teratogénicos de los fármacos inmunomoduladores es un tema de creciente importancia, teniendo en cuenta la tendencia actual hacia el tratamiento de

la mayoría de los pacientes con la forma remitente-recurrente de esta enfermedad. La creación de protocolos de actuación basados en la literatura médica actual es imprescindible. Ello permitirá estandarizar conductas y seguir explorando las mejores opciones ante un deseo gestacional de una mujer con EM, intentando siempre minimizar los riesgos tanto de la propia EM como de los fármacos utilizados para el tratamiento de la enfermedad.