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Última actualización: 20/2/2021
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Ref. ID 92633
 
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Britton P, Jones CA. Pertussis prophylaxis
Australian Prescriber (Australian Prescriber)
junio 2012
Volumen 35 nº 3 página(s) 82-4

En los últimos años la incidencia de tos ferina, enfermedad causada por la bacteria Bordetella pertussis ha aumentado considerablemente en Australia y en otros países desarrollados, sobre todo en niños mayores y adultos.

El germen responsable es muy contagioso y se transmite por la tos o estornudos. Las tasas de contagio a contactos susceptibles son de hasta 50% en la comunidad, y de alrededor de 80% para los contactos del domicilio del caso. El aislamiento de cada caso hasta que el tratamiento antibiótico lo convierta en no infeccioso (unos 5 días) constituye la principal medida para evitar la transmisión de la enfermedad.

La vacuna (actualmente acelular, en lugar de la inicial de gérmenes enteros, de igual eficacia y con menos efectos indeseados), se administra junto con la de la difteria y la del tétano (DTP) a los 2, 4 y 6 meses, con dosis de recuerdo a los 4 años y a los 15-17 años.

Los pacientes no siempre presentan los síntomas clásicos de la enfermedad y constituyen una importante fuente de infección para niños pequeños.

El tratamiento antibiótico, el aislamiento de los casos identificados y la vacunación constituyen las estrategias de eficacia conocida para evitar su contagio. Las pruebas de la eficacia de la quimioprofilaxis de la tos ferina son limitadas. La evaluación de su eficacia resulta a menudo confundida por el retraso en su diagnóstico del primer caso.

La profilaxis antibiótica tras exposición a la tos ferina tiene por objeto limitar el contagio a contactos no inmunizados. Está recomendada para grupos de alto riesgo, como los lactantes con inmunodepresión, las mujeres en el tercer trimestre del embarazo y las personas que pueden ser fuente de infección.

Son de elección los antibióticos macrólidos. Trimetoprim + sulfametoxazol puede ser una alternativa adecuada. La duración de la profilaxis es la misma que la del tratamiento. Para recién nacidos y lactantes el antibiótico de elección es la azitromicina (preferible a la eritromicina a causa del riesgo de estenosis pilórica y de alargamiento del intervalo QT asociados a esta última). La eritromicina constituye no obstante una alternativa; no se recomienda la claritromicina.

La dosis de azitromicina es de 10 mg/kg en dosis única diaria durante 5 días para menores de 1 mes y para lactantes de 2 a 6 meses; de 10 mg/kg (hasta un máximo de 500 mg) en dosis única el primer día, y luego 5 mg/kg (máximo 250 mg) en dosis única diaria durante 2.5 días para niños de más de 6 meses, y de 500 mg al día para adultos.