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Última actualización: 15/3/2021
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Anónimo. Salt restriction
The Medical Letter on Drugs and Therapeutics (Med Lett Drugs Ther)
20 de febrero 2012
Volumen 54 nº 1384 página(s) 13

Aunque (en Estados Unidos) la ingesta diaria media de sal es de unos 3.400 mg, se recomienda reducirla a menos de 2.300 mg en general, y a 1.500 mg para afroamericanos, personas con hipertensión, diabetes o insuficiencia renal crónica, y todos los mayores de 50 años.

La reducción de la ingesta de sal reduce la presión arterial; la disminución de la presión arterial reduce el riesgo de infarto de miocardio (IAM) e ictus, así como la mortalidad.

En un ensayo controlado en 412 personas que no tomaban fármacos antihipertensivos, la reducción de la ingesta a 1.500 mg al día durante 30 días dio lugar a una reducción de la presión sistólica media de 7,1 mm Hg en personas sin hipertensión, y de 11,5 mm Hg en personas con hipertensión. En una revisión de 167 estudios, la mayoría de pequeño tamaño y de escasa duración, se hallaron reducciones algo menores.

No se han realizado ensayos clínicos en los que se demuestre que la reducción de la ingesta de sal reduzca el riesgo de IAM, ictus o muerte. En un metanálisis reciente se identificaron solamente 7 ensayos clínicos de restricción de la ingesta de sal y morbimortalidad cardiovascular como variable; los resultados no mostraron un efecto beneficioso. En otro metanálisis, en el que se incluyeron 6 de los 7 ensayos incluidos en el primero, y en el que se combinaron personas con hipertensión y sin ella, se halló una reducción significativa de 20% de la morbimortalidad cardiovascular, así como una reducción no significativa de 5 a 7% de la mortalidad por todas las causas.

En algunos estudios observacionales prospectivos se ha hallado una relación en forma de J entre ingesta de sodio y mortalidad.

Los riñones normales se acomodan a grandes aumentos de la ingesta de sodio sin que se modifique la presión arteria. La respuesta de cada persona normotensa a la restricción salina es muy variable; algunas personas no manifiestan efecto, otras un aumento o una disminución de la presión arterial.

Se concluye que reducir la ingesta de sal puede disminuir la presión arterial en sujetos normotensos e hipertensos, pero no hay pruebas directas de un efecto beneficioso sobre la mortalidad de causa cardiovascular.