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Última actualización: 27/11/2020
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Angora Mazuecos F. Público/privado versus derecho/negocio en materia de salud
Revista Clínica de Medicina de Familia (Revista Clínica de Medicina de Familia)
octubre 2011
Volumen 4 nº 3 página(s) 219-22

La aceleración del gasto sanitario en el SNS, postulada como insostenible hace 21 años en el “Informe Abril” de 1991 y de nuevo en el “Informe McKinsey & Company (M&C) en 2009, se basó entre otros motivos en la mala gestión y el envejecimiento progresivo de la población En ambos informes se cometieron errores de bulto, y tal vez forzados, para abrir la puerta a la progresiva privatización del sistema, que sólo ha servido para encarecer los costes de la atención sanitaria.

El informe de la OCDE de 2008 atribuye un gasto sanitario total de 8,4% del PIB en España, comparado con una media de la UE de 9,6%.

Los costes no dependen, como se decía en los citados informes, del aumento del porcentaje de población de más de 65 años, sino más bien de la incorporación incontrolada y a veces injustificada de novedades tecnológicas y farmacológicas que no aportan valor añadido.

La supuesta aceleración del gasto sanitario, calificada de insostenible en el Informe Abril, no es cierta, puesto que han pasado 20 años y el gasto sanitario de España sigue estando en la media de los países de la UE (más bien por debajo, como se decía anteriormente).

La mayor presión asistencial, o mejor dicho el mayor número de visitas al médico en España en comparación con otros países europeos (más de 20% más), es consecuencia del aumento de la esperanza de vida, la enorme carga burocrática que soporta la atención primaria (recetas, incapacidad temporal, certificados, justificantes, duplicidades de tareas).

El autor critica medidas propuestas en el Informe Abril y en el M&C: aplicación de tique moderador o copago (más de 50% de la población es mileurista; nos quedamos tan anchos diciendo que el uso es siempre un abuso) e implantar la autogestión de centros (una medida que ha fracasado en otros países). Se trata de medidas insolidarias y rechazables que ignoran alevosamente el fracaso cosechado donde ya se implantaron, amén de no contar con la opinión ciudadana.

El autor propone algunas medidas, no siempre concretas y no siempre de eficiencia contrastada:

- promover la cultura de la seguridad [naturalmente],

- promover la medicina basada en pruebas [hasta cierto punto; quizá sería mejor evitar el charlatanismo, y también evitar las redundancias patentadas por las que se desangra financieramente el SNS español],

- aplicar las recomendaciones de agencias de prestigio como el NICE [una cosa es la cultura que estaba detrás de la creación del NICE y otra su realidad],

- introducir contratos de riesgo compartido con compañías farmacéuticas [un engaño de la industria],

- activar la integración entre sistemas asistenciales,

- reorientar la gestión del SNS hacia la prevalente patología crónica [habría que matizar esta cuestión, la patología crónica es el mercado más querido de la industria farmacéutica],

- reconducción progresiva de los mutualistas de la función pública (afiliados a Muface) a la cobertura ordinaria,

- dar mayor participación a los trabajadores,

- innovar en gestión de consultas,

- incorporar la cultura desburocratizadora,

- redefinir los roles del personal sanitario,

- promover acuerdos que eviten la variabilidad,

- promover la participación de la ciudadanía.

Y termina: “Y ello en función, como reza el artículo 5.1 de la LOPS, del “deber de hacer uso racional de los recursos diagnósticos y terapéuticos, considerando los costes de sus decisiones y evitando su sobre o infrautilización”.