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Última actualización: 26/10/2020
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Anónimo. Traitement de la maladie de Parkinson. Première partie. D'abord une monothérapie para lévodopa ou agoniste dopaminergique
La Revue Prescrire (Prescrire)
marzo 2011
Volumen 31 página(s) 200-5

El tratamiento de la enfermedad de Parkinson va dirigido a atenuar los síntomas y preservar una autonomía satisfactoria. Para el tratamiento inicial de los trastornos motores de la enfermedad, la levodopa se considera el fármaco de elección, pero un 40% de los pacientes tratados con levodopa presentan fluctuaciones motoras tras 4 a 6 años de su utilización. Las formas de liberación prolongada de levodopa no parecen retrasar la aparición de fluctuaciones. La levodopa puede producir trastornos digestivos, hipotensión, trastornos psíquicos y somnolencia, entre otros efectos.

La bromocriptina es el agonista dopaminérgico que dispone de más experiencia a largo plazo. Pero como otros agonistas dopaminérgicos ergóticos, se asocia a un riesgo de fibrosis retroperitoneal y valvulopatías. El ropinirol, un agonista dopaminérgico no ergótico, parece tener una relación beneficio-riesgo más favorable que la bromocriptina en monoterapia inicial de la enfermedad de Parkinson. Los agonistas dopaminérgicos pueden producir trastornos digestivos, cefalea, vértigo, hipotensión, trastornos psíquicos y adicciones, ataques súbitos de sueño y edemas de extremidades inferiores. Los agonistas dopaminérgicos se han mostrado menos eficaces que la levodopa sobre los síntomas motores, pero producen menos discinesias, distonías y fluctuaciones motoras. Algunos ensayos sugieren que añadir un agonista dopaminérgico a la levodopa en estadíos precoces mejora los síntomas motores, aunque no se ha confirmado en dos metanálisis.

Los inhibidores de la MAO-B sólo tienen un efecto modesto en las fases precoces. Retrasan en menos de un año la introducción de levodopa y reducen las fluctuaciones motoras, pero no las discinesias. Estos efectos modestos deben valorarse frente a los efectos adversos graves (trastornos psíquicos, arritmias, ictus, IAM y aumento de la mortalidad).

En dos ensayos clínicos en fases precoces de la enfermedad la combinación de levodopa con entacapona (un inhibidor de la COMT) no se ha mostrado más eficaz que la levodopa sola sobre los síntomas motores y produce más náusea, diarreas y discinesias.

Los anticolinérgicos mejoran sobre todo el temblor y la rigidez, pero este efecto´es débil comparado con el de la levodopa. Las personas de edad avanzada son más ssusceptibles a los efectos adversos neuropsiquiátricos.

La amantadina no tiene una eficacia demostrada en la fase precoz de la enfermedad.

Algunos datos sugieren que mantener la actividad física tiene efectos favorables en estos pacientes.