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Última actualización: 15/12/2019
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Winstock AR, Ford C, Witton J. Assessment and management of cannabis use disorders in primary care
British Medical Journal (BMJ)
10 de abril 2010
Volumen 340 nº 7750 página(s) 800-4

Las principales conclusiones de esta revisión sobre efectos del uso (no médico) de cannabis son las siguientes:

- Los principales peligros derivados del consumo de cannabis ocurren en jóvenes, mujeres embarazadas y pacientes con psicosis grave.

- Una décima parte de los usuarios de cannabis desarrolla dependencia, y de éstos tres cuartas partes experimenta síntomas de abstinencia cuando cesa el consumo.

- La mayoría de las personas con dependencia de cannabis presenta asimismo dependencia de tabaco, lo que incrementa los riesgos para la salud y dificulta la deshabituación.

- Las intervenciones breves y los consejos sobre reducción de daños podrían mejorar los resultados en salud.

- Las principales medidas de los tratamientos de deshabituación de cannabis son la psicoeducación (para entender mejor qué es la dependencia), la higiene del sueño, el tratamiento sustitutivo con nicotina (cuando esté indicado) y el tratamiento sintomático breve (véase más adelante).

- Las personas con dependencia pueden presentar síntomas sugestivos de depresión, pero el diagnóstico y el tratamiento deben esperar dos a cuatro semanas después de la retirada, para mejorar la precisión diagnóstica.

En una tabla se indican los principales síntomas del consumo problemático de cannabis: problemas respiratorios (exacerbación de asma, EPOC, sibilantes, tos), síntomas mentales (ansiedad, depresión, paranoia, pánico, despersonalización, exacerbación de un problema mental preexistente), problemas de concentración al estudiar, dificultad para dejar de consumir y problemas laborales o legales.

En otra tabla se resumen los efectos fisiológicos y psicológicos del cannabis. Entre los psicológicos se citan los efectos sobre el humor y la percepción (sensación de euforia y relajación, distorsiones perceptivas, distorsión del sentido del paso del tiempo e intensificación de experiencias sensoriales), afectación de la atención, la concentración, la memoria inmediata, el procesamiento de información y el tiempo de reacción, sensaciones de mayor sensibilidad emocional y física, y ansiedad, pánico y paranoia. Entre los fisiológicos se citan el aumento del apetito, la taquicardia, la disminución de la presión arterial, la inyección conjuntival, la sequedad de boca, la afectación de la coordinación psicomotora y la sedación.

EN otra tabla se resumen los daños y riesgos asociados al consumo de cannabis:

- Riesgo de intoxicación aguda,

- Efectos crónicos más problemáticos (dependencia, afectación sutil de la función cognitiva en la atención, la memoria verbal y la organización e integración de información compleja en usuarios diarios durante 10 años o más, con algunas pruebas de que estos efectos serían reversibles con la abstinencia prolongada; enfermedad pulmonar y cáncer orofaríngeo).

- Posibles efectos crónicos (xerostomía y problemas dentales consiguientes, posibilidad de afectar la fertilidad femenina, posibles efectos adversos sobre el feto si se consume durante el embarazo).

- Riesgos probables en poblaciones específicas (adolescentes).

- Riesgos con pruebas limitadas o sin pruebas: malformaciones congénitas.

También se incluye un cuadro sobre preguntas que hay que hacer a los consumidores de cannabis para identificar problemas, entre ellos la abstinencia; una figura sobre los pasos en la identificación y respuesta frente a patología causada por el consumo de cannabis; un cuadro sobre tratamiento de la abstinencia, otro sobre incertidumbres no resueltas, y otro sobre investigación en curso sobre efectos del consumo de cannabis.

Resumen del cuadro sobre tratamiento de la abstinencia:

- Recomendar una reducción gradual de la cantidad consumida diariamente, antes de detener su consumo.

- Proponer al paciente que retrase progresivamente la hora del primer porro.

- Recomendar medidas de buena higiene del sueño, como evitación de la cafeína, que puede exacerbar la irritabilidad, la inquietud y el insomnio.

- Sugerir maniobras de relajación, relajación muscular progresiva y distracción.

- Proponer sesiones psicoeducativas para el consumidor y familiares, sobre la naturaleza, duración y gravedad de la abstinencia, para ayudar a comprender mejor el cuadro y la posibilidad de recaída.

- Ayudar al paciente a identificar y evitar las situaciones desencadenantes del consumo.

- Prescribir analgesia y/o sedación durante un breve período si los síntomas lo requieren.

- Si la irritabilidad y la inquietud son considerables, considerar la posibilidad de prescribir una dosis muy baja de diacepam durante tres o cuatro días.