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Última actualización: 30/3/2020
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Shannon-Lowe J, Matheson NJ, Cooke FJ, Aliyu SH. Prevention and medical management of Clostridium difficile infection
British Medical Journal (BMJ)
20 de marzo 2010
Volumen 340 nº 7747 página(s) 641-6

En la última década la infección por C difficile ha aumentado (aunque en los últimos años en Inglaterra ha comenzado a disminuir). La vigilancia de esta infección a nivel local y nacional es crucial para determinar las medidas pertinentes para evitarla.

Las enfermedades gastrointestinales asociadas a infección por C difficile van desde una ligera diarrea a una colitis fulminante. Algunas infecciones "silentes" cursan con dolor y distensión abdominal sin diarrea apreciable. Estos síntomas pueden ser indicativos de enfermedad grave, que a su vez puede ser causa de íleo o de megacolon tóxico. Las recomendaciones nacionales británicas definen la infección por C difficile como un episodio de heces no compactas, no atribuible a otras causas, asociado a una prueba positiva de toxina de C difficile (que es determinada con una prueba analítica comercializada, de la que existen varias versiones, de diferente sensibilidad (de 67% a 92%) y especificidad (de 91% a 99%).

La infección por C difficile se puede prevenir mediante una prescripción prudente de antibióticos, el uso de equipamiento de protección personal, la descontaminación ambiental y el aislamiento o la limitación del personal de enfermería que accede a cada instalación, sala o planta hospitalaria (véase más adelante).

La infección por C difficile se trata con vancomicina por vía oral o metronidazol por vía oral, según la gravedad de la enfermedad, y con la posibilidad de intensificar el tratamiento en caso de falta de respuesta clínica.

En la tabla 1 se clasifican los antibióticos según el riesgo asociado de que induzcan infección por C difficile:

Bajo riesgo: aminoglucosídicos, vancomicina, metronidazol, rifampicina, penicilinas antipseudomónicas.

Riesgo intermedio: ampicilina y amoxicilina, macrólidos, tetraciclinas, fluoroquinolonas (diferentes entre ellas, la de mayor riesgo sería la gatifloxacina) y cotrimoxazol.

Riesgo elevado: clindamicina, cefalosporinas.

Recomendaciones para no especialistas:

- Evitar el uso de los antibióticos con mayor riesgo de inducir infección por C difficile, sobre todo en apcientes con antecedente de esta infección.

- Aislar a los pacientes con sospecha de infección por C difficile, usar batas y guantes cuando sean visitados y recordar que es necesario lavarse las manos, en lugar de usar el gel de alcohol.

- Prestar especial atención a las medidas de apoyo de los pacientes infectados (sustitución hidroelectrolítica).

- Detener, si es posible, la administración de los antibióticos supuestamente causantes, y si no es posible sustituirlos por otros con menor riesgo.

- Reservar el metronidazol para el tratamiento inicial de los pacientes con enfermedad leve o moderada, e intensificar el tratamiento según los protocolos consensuados a nivel local o nacional.

- Consultar con el servicio de microbiología sobre los pacientes con infección recurrente.