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Última actualización: 19/10/2018
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Anónimo. Insulin glargine (Lantus) and cancer risk
The Medical Letter on Drugs and Therapeutics (Med Lett Drugs Ther)
24 de agosto 2009
Volumen 51 nº 1319 página(s) 67-8

Se resumen los resultados de los recientes estudios observacionales sobre riesgo de cáncer asociado a insulina glargina. La diabetes de tipo 2 se ha asociado a un incremento de 20% del riesgo de cáncer de mama, de 30% del de cáncer de colon y de 50% del de cáncer de páncreas. La diabetes de tipo 1 no se ha asociado a un incremento del riesgo de estos tipos de cáncer. La diabetes de tipo 2 también se asocia a obesidad y a resistencia a la insulina, y los tipos de cáncer citados también se asocian a estas dos situaciones.

Por otra parte, in vitro la insulina glargina ha mostrado mayor afinidad por el receptor del factor de crecimiento análogo de la insulina (IGF-1) que la insulina humana, los análogos de la insulina de acción corta o la insulina detemir. La afinidad de los análogos de la insulina por el receptor IGF-1 se correlaciona con su potencia para estimular la proliferación de células epiteliales mamarias humanas.

Se resumen los estudios observacionales del siguiente modo:

- Entre unos 127.000 pacientes alemanes con diabetes que iniciaron tratamiento con insulina a partir de 1998, un 75% recibía insulina sola y un 19% insulina glargina sola. En conjunto, la incidencia de cáncer no fue más alta con glargina que con insulina humana, pero fue más alta a medida que aumentaban las dosis de cualquiera de las insulinas. Tras ajustar según la dosis, el riesgo de cáncer fue 1,3 veces más alto con glargina.

- Un estudio sueco en unos 115.000 pacientes diabéticos tratados con insulina desde 2005 halló que los tratados solamente con insulina glargina mostraban un riesgo de cáncer de mama dos veces más alto que los tratados con otras insulinas o los tratados con glargina más otra insulina.

- Un estudio escocés con casi 50.000 pacientes que recibían insulina entre 2002 y 2005 halló la misma incidencia de cáncer en pacientes tratados con glargina que en los que no la recibían, pero una incidencia más alta (RR=1,5) en los 447 pacientes que recibían glargina sola, comparados con los 32.295 que recibían otras insulinas. Sin embargo, los 3.512 pacientes tratados con insulina glargina más otras insulinas presentaron una tendencia a una incidencia menor de cáncer que los tratados solamente con otras insulinas.

- Un ensayo clínico abierto de 5 años en el que se comparó la progresión de la retinopatía con insulina glargina o insulina NPH en 1.017 pacientes no halló diferencia en la incidencia de cáncer entre estos dos tratamientos.

CONCLUSIÓN: “Los datos actualmente disponibles sobre un incremento del riesgo de cáncer con insulina glargina comparada con otras insulinas no son convincentes. No hay buenas razones para detener la toma del fármaco o para detener su prescripción.”

[Es razonable la primera parte de la conclusión. Pero es mucho más discutible la segunda, pues aunque no existan pruebas definitivas, dado que no hay diferencias de eficacia etnre las diferentes insulinas y análogos citados, el principio de precaución aconsejaría evitar la insulina glargina, sobre todo para iniciar insulinoterapia en pacientes con diabetes de tipo 2.]