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Última actualización: 22/11/2020
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Ref. ID 86238
 
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Degos L, Amalberti R, Bacou J, Carlet J, Bruneau C. Breaking the mould in patient safety
British Medical Journal (BMJ)
11 de julio 2009
Volumen 339 página(s) 82-5

En la actualidad las iniciativas de reforzamiento de la seguridad de los pacientes se basan en dos ejes: la adopción de tratamientos bien estructurados y basados en pruebas y la promoción de una cultura de la seguridad (notificación, cooperación, etc.) con mecanismos de comprobación y verificación para reducir el número de errores médicos y de acontecimientos adversos resultantes. El objetivo consiste en evitar y prevenir los acontecimientos adversos a través de la atención sanitaria y mejorar esta última. Sin embargo, a pesar de estas intervenciones, casi un 10% de los pacientes hospitalizados son víctimas de acontecimientos adversos y alrededor de un 40% de estos acontecimientos son prevenibles.

Sin duda estas tasas elevadas serían todavía mayores si se incluyeran los riesgos extrahospitalarios. Los autores consideran que la mejor manera de reducir los riesgos hospitalarios es comenzar reduciendo los extrahospitalarios que dan lugar a ingreso hospitalario. Consideran que el marco actual de actuación de los programas sobre seguridad de pacientes es demasiado reducido y debe ser ampliado.

Las actuales intervenciones sobre la seguridad de los pacientes se basan en indicadores que han sido seleccionados por su aplicabilidad y eficacia potencial. La mayoría de estos indicadores miden la frecuencia de acontecimientos adversos como infección de herida quirúrgica, administración de sangre de grupo erróneo, efectos adversos de medicamentos, caídas y tromboembolismo pulmonar (TEP) postoperatorio. Otros indicadores pretenden medir las causas de los errores y evalúan procesos como la calidad de las historias clínicas, prescripciones de fármacos y procesos de atención. Estos indicadores son utilizados en programas de acreditación y en campañas a gran escala en las que se invita a organizaciones prestadoras a participar en actividades de mejora de la calidad y de benchmarking.

Se han descrito mejoras en el reconocimiento por parte de los profesionales sanitarios de la importancia de la calidad y la seguridad, en su empleo de los sistemas de notificación y en el tratamiento de materiales y fármacos peligrosos, como anticoagulantes, antibióticos y quimioterápicos antineoplásicos. Las mejorías de mayor cuantía han sido observadas en el contexto de campañas sobre cuestiones específicas. Sin embargo, a pesar de todo el entusiasmo y esfuerzos aplicados, los resultados clínicos han sido modestos. Aunque el uso de indicadores ha determinado una mayor atención por la verificación de procedimientos (por ej., prevención de localización errónea, paciente erróneo o procedimiento erróneo), hay pocas pruebas de que hayan dado lugar a una reducción significativa del número de acontecimientos adversos. El cumplimiento de recomendaciones de seguridad sobre las que hay pocas dudas es escaso. Por ejemplo, sólo un 55% de los pacientes quirúrgicos recibe profilaxis antibiótica, y sólo un 58% de los que están en riesgo de enfermedad tromboembólica recibe tratamiento preventivo.

Estos resultados modestos se explican por tres razones: falta de adhesión, intervenciones de alcance estrecho y pruebas escasas de efectividad. A continuación se examinan con algún detalle estos tres aspectos.

Falta de adhesión

Los médicos otorgan más importancia a la adopción de nuevas tecnologías que a la mejora de los procedimientos. Muestran poco entusiasmo por este segundo tipo de actividades.

Intervenciones de alcance estrecho

Las intervenciones que se aplican en la actualidad se dirigen a riesgos agudos y a la prevención de errores raros, de consecuencias graves o ampliamente publicitados y a corto plazo, a pesar de que hay muchas otras causas de riesgos crónicos, repetidos extrahospitalarios, anteriores y posteriores a la estancia en hospital, que son mucho más frecuentes y que afectan en mayor medida los resultados a largo plazo. A menudo se prioriza la seguridad individual sobre una visión estratégica.

Así por ejemplo, varios estudios han mostrado que alrededor de un 19% de los pacientes padecen un acontecimiento adverso en el mes siguiente al alta hospitalaria, y