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Última actualización: 18/1/2020
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Bockarie M, Molyneux D. The end of lymphatic filariasis?
British Medical Journal (BMJ)
20 de junio 2009
Volumen 338 página(s) 1470-2

En regiones tropicales y subtropicales de Asia, África, el Pacífico Occidental y algunas regiones de América, la filariasis linfática es una causa importante de morbididad aguda y crónica. Más de un 20% de la población mundial vive en regiones con riesgo de infestación. Se calcula que hay 120 millones de personas infectadas, por lo menos en 83 países endémicos. Un 91% de los casos serían debidos a Wucheria bancrofti y el resto a Brugia malayi y Brugia timori. La enfermedad puede ser diseminada por cinco géneros diferentes de mosquitos (Anopheles, Aedes, Culex, Mansonia y Ochlerotatus). La infección humana ocurre cuando larvas infecciosas en estadío 3 (L3) procedentes de los probosces de los mosquitos son depositadas sobre piel humana y penetran en el lugar de la picadura. Las larvas migran por el sistema linfático, donde maduran hasta convertirse en los gusanos adultos machos y hembras. Las hembras adultas liberan microfilarias vivas. Las concentraciones de estas últimas en sangre muestran variación periódica, y alcanzan valores máximos cuando el mosquito vector dominante pica.

A pesar de ser una enfermedad muy debilitante, la filariasis linfática es una enfermedad ignorada (desatendida). Afecta principalmente a personas pobres. Alrededor de 41 millones de personas presentan signos visibles de la enfermedad, como linfedema, patología genital (sobre todo hidrocele) y elefantiasis. Otros 76 millones tienen infección subclínica y afectación clínicamente no manifiesta del sistema linfático y los riñones.

En 1997 la Asamblea Mundial de la Salud aprobó una reoslución en la que se llamaba a los países miembros a reforzar las actividdes tendentes a la erradicaicón de la enfermedad en el 2020. En el 2000 se constituyó la Alianza Global para Eliminar la Filariasis Linfática, como colaboración para apoyar las iniciativas nacionales en los países endémicos (www.filariasis.org).

La idea de que la enfermedad puede ser erradicada se basa en que se dispone de dos tratamientos farmacológicos seguros y administrables en dosis única, capaces de reducir la microfilaremia casi a cero, y se dispone asimismo de técnicas diagnóstics fiables. El control de los vectores, que es deseable, no es imprescindible para lograr la erradicación de la enfermedad.

No obstante, las campañas de erradicación tienen sus propios retos.

Para asegurar la interrupción de la transmisión, las personas infectadas deben tomar dos fármacos una vez al año durante cinco a siete años. En las regiones en las que la enfermedad es coendémica con la oncocercosis (ceguera de los ríos), la pauta recomendada es ivermectina (200 µg/kg) más albendazol (400 mg). En las demás regiones la pauta debe ser dietilcarbamacina (6 mg/kg) más albendazol (400 mg).

GSK ha donado albendazol y Merck ha donado invermectina, de modo que el coste de los medicamentos no constituye un impedimento. Además, estos fármacos son también eficaces sobre los demás helmintos y la ivermectina es activa sobre la sarna y los piojos. Cuando se emprenden campañas, es importante asegurar una cobertura de la totalidad de la población en la región endémica.

Se describen los avances de los últimos años en la erradicación de la filariasis en varios países, como China, Corea del Sur, Sudeste Asiático, Maldivas, Sri Lanka, Tailandia y países africanos.