Sistema de Información Esencial en Terapéutica y Salud

@SIETES7

Última actualización: 7/7/2020
SIETES contiene 93061 citas

 
Ref. ID 85535
 
Tweet
Anónimo. Redemption for the Pope?
The Lancet (Lancet)
28 de marzo 2009
Volumen 373 nº 9669 página(s) 1054

En su primera visita a África, el Papa Benedicto XVI declaró a los periodistas que la lucha de este continente contra el sida es "un problema que no puede ser superado por la distribución de condones; por el contrario, lo aumentan".

Es bien conocida la oposición de la Iglesia Católica al control de la natalidad y el apoyo a la fidelidad marital y la abstinencia en la prevención de la infección por VIH. Pero al decir que el condón exacerba el problema del VIH/sida, el Papa ha distorsionado públicamente las pruebas científicas, con la finalidad de promover la doctrina católica sobre esta cuestión.

La comunidad internacional condenó rápidamente el comentario. Los gobiernos de Alemania, Francia y Bélgica publicaron declaraciones en las que se criticaban las opiniones del Papa. Julio Montaner, presidente de la Sociedad Internacional sobre Sida calificó el comentario de "irresponsable y peligroso". UNAIDS, el Fondo de Población de la ONU y la OMS publicaron una declaración sobre la prevención del VIH y el condón, en la que se decía que "el condón masculino de látex es la tecnología más eficiente para reducir la transmisión sexual del VIH". En medio del furor, incluso el Vaticano trató de alterar las palabras del Pontífice. El Padre Federico Lombari dijo que el Papa había dicho que existía un "riesgo que el condón... podría aumentar el problema".

No se sabe si el error del Papa se debe a ignorancia o bien a un intento deliberado de manipular la ciencia para apoyar la ideología católica. Pero el comentario está ahí y los intentos del Vaticano para distorsionar las palabras del Papa y amañar todavía más la verdad no es el camino a seguir. Cuando una persona influyente, sea líder religioso o político, hace una afirmación científica falsa que puede ser devastadora para la salud de millones de personas, debe retractarse o corregirla de manera pública. Cualquier cosa que no sea esta por parte del Papa constituye un inmenso perjuicio a los defensores de la gente y de la salud, entre ellos muchos miles de católicos que trabajan incansablemente para intentar impedir la diseminación del VIH/sida en todo el mundo.