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Última actualización: 7/7/2020
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Ref. ID 82717
 
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Anónimo. Aproximación al tratamiento farmacológico del dolor neuropático
Boletín Terapéutico Andaluz (Boletín Terapéutico Andaluz)
2007
Volumen 23 página(s) 21-4

"CONCLUSIONES:

1) El DN aparece por múltiples causas, es generalmente crónico y discapacitante, y de muy difícil tratamiento; estando influenciado por la presencia de comorbilidades tales como alteraciones del sueño, depresión y ansiedad. Una correcta historia clínica, especialmente en relación con el dolor, identificando los síntomas espontáneos y signos evocados puede representar la clave diagnóstica;

2) El tratamiento del DN debe ser individualizado, requiere una evaluación continuada, y consdierar las condiciones subyacentes que se puedan tratar (p. ej: compresión medular, hernia de disco, neoplasia). Cuando se plantee la derivación a un especialista o unidad del dolor, deberían considerarse su intensidad, su complejidad, los fallos de tratamiento y los recursos disponibles;

3) La correcta información al paciente sobre la cronicidad y alivio parcial del DN serán determinantes en los resultados obtenidos. el abordaje farmacológico del DN irá acompañado sistemáticamente del ejercicio adecuado, la rehabilitación y el soporte emocional correspondiente;

4) Los analgésicos no opioides (paracetamol, AINEs) usualmente son ineficaces para tratar el DN puro. Ningún fármaco en monoterapia resulta de utilidad para los estados de DN. Y, aunque algunas evidencias apoyan la asociación de otros fármacos, debería considerarse la posible aparición de interacciones.

5) Los ATC -amitriptilina, imipramina, nortriptilina- son los fármacos que cuentan con mayor experiencia de uso en el tratamiento del DN, habiendo mostrado su eficacia y considerándose generalmente de primera línea; mientras que los antidepresivos ISRN, más recientes, parecen ser menos eficaces y algo mejor tolerados. Los antiepilépticos -en particular la gabapentina- han mostrado su eficacia y son propuestos por algunos autores como tratamiento de primera línea al mismo nivel que los ATC. Los opioides han tenido un papel controvertido en este tratamiento, aunque su uso parece estar ganando relevancia como 2ª o 3ª línea de tratamiento por sus potenciales efectos adversos. En cuanto a los medicamentos tópicos, a pesar de constar con una evidencia escasa y -en ocasiones- contradictoria, se consideran útiles como terapia inicial en determinados casos, y

6) Cuando ninguno de los tratamientos mencionados antes funcionan o son mal tolerados, el paciente debería ser derivado a una unidad del dolor para considerar el uso de medicamentos de tercera línea, otras intervenciones terapéuticas y la incorporación a programas de rehabilitación del dolor".