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Última actualización: 17/2/2020
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Jovell AJ. Innovación, patentes, globalización y derechos humanos
Medicina Clínica (Barcelona) (Med Clin (Barc))
3 de noviembre 2007
Volumen 129 página(s) 615-6

Se describen algunos argumentos contrarios al uso o lo que el autor denomina abuso de la "cláusula humanitaria" de la Declaración de Doha relativa a los Acuerdos TRIPS (ADPIC) sobre propiedad intelectual. El autor adfirma que nos encontramos "en el contexto de un mundo globalizado y de libre circulación de ideas, personas y mercancías", lo que a todas luces no es cierto, con seguridad en relación con la circulación de personas, y también en relación con la circulación de ideas.

Se afirma que "Resulta inaceptable que algunos países encuentren en la vulneración de las leyes y acuerdos internacionales una ventaja competitiva que favorezca sus economías en detrimento de los que respetan la legislación vigente", como si las leyes, normas y tratados internacionales fueran solamente el producto de la razón y del interés común, y como si se basaran en el respeto a los derechos humanos.

El autor califica a los países "vulneradores" de los acuerdos como países emergentes, y no países en desarrollo, que con las tasas de crecimiento actuales pueden tener economías igual de desarrolladas que las de algunos países actualmente calificados de desarrollados, dentro de 10 años. Y señala que "las plusvalías atribuibles a este crecimiento económico no parecen dedicarse al desarrollo de un estado social, que incluya un sistema sanitario de acceso universal y gratuito, y en cambio sí parece incrementar las desigualdades entre pobres y ricos, y, en algunos casos, fomentar la producción de uranio enriquecido para fines militares".

También dice el autor que "la economía española necesita de la innovación y del respeto a las leyes internacionales para poder competir en condiciones justas y de igualdad de oportunidades con las economías del resto del mundo", sin aportar ningún dato en apoyo de tal tesis, y sin comentar nada sobre los precios escandalosamente hinchados de medicamentos protegidos por patente, como por ejemplo los antirretrovirales, en España.

El idealismo filosófico y la falta de perspectiva de este razonamiento se complementa con más idealismo en el análisis político: se alude al (dudoso) "respeto a los derechos humanos básicos y la democracia" en Europa, donde se han "erradicado los totalitarismos políticos, abolido la pena de muerte y garantizado un conjunto de derechos básicos, entre los que se incluyen la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, los derechos de los trabajadores, la libre asociación de personas, la libertad religiosa, la participación política, la libertad de movimiento, la libertad de expresión y la protección de colectivos vulnerables o discriminados". [No se sabe si se refiere a los países balcánicos, a Rusia, a Polonia, o a la misma España, quizá pensando en el trato que reciben los inmigrantes.] Siguen más reflexiones de autocomplacencia desde un país supuestamente desarrollado en los aspectos citados de desarrollo democrático y de respeto por las minorías.

El autor propone "gravar económicamente las importaciones procedentes de países que vulneran los derechos humanos" [ninguna referencia a Estados Unidos, Abu Graib o Guantánamo].

Tras unas reflexiones sobre economía y democracia (con cita obligada de Amartya Sen) se concluye que "más que el acceso al tratamiento de una enfermedad rara, lo que debería preocupar es por qué muchas madres ven morir a sus hijos de diarreas de origen infeccioso, por desconocimiento de la fórmula de rehidratación oral de la OMS, o si en estos países existen las infraestructuras necesarias para garantizar el acceso a fármacos a los pacientes que los necesitan".

El último argumento es también pretendidamente provocativo: "La tercera consideración apela al interés que tienen algunas organizaciones no gubernamentales por situar en las agendas políticas y de los medios de comunicación la necesidad de vulnerar el TRIPS. Posiblemente dichas organizaciones sólo pueden realizar su actividad humanitaria en esos países si mantienen un cierto alineamiento con los intereses de los gobiernos locales y, por lo tanto, carecen de la independencia necesaria para ejercer la libertad de expresión propia de un estado democrático...".
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