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Última actualización: 24/10/2020
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Chobanian AV. Isolated systolic hypertension in the elderly
The New England Journal of Medicine (N Engl J Med)
23 de agosto 2007
Volumen 357 página(s) 789-96

Las recomendaciones del JNC que incluye la opnion de expertos de diversas entidades incluyendo la Asociación médica americana y la Asociación americana de cardiología considera que el tratamiento de primera elección en la mayoría de pacientes con hipertensión sistólica aislada son los diuréticos, a no ser que existan condiciones específicas que contraindiquen su uso o indiquen el uso de otros antihipertensivos.

En cambio, las recomendaciones de las sociedades europeas no otorgan preferencia a ninguno de los grupos terapéuticos. Unas recomendaciones recientes del NICE británico argumentan en contra de diuréticos y bloqueadores beta-adrenérgicos y otorgan preferencia a los IECA, antsagonistas de la angiotensina y bloqueadores de los canales de calcio (véase www.nice.org, 2006).

Quedan aspectos para la incertidumbre como por ejemplo hasta que punto puede ser perjudicial reducir la presión diastólica en pacientes con hipertensión sistólica: la perfusión miocárdica ocurre durante la diástole por lo que una reducción excesiva de la presión diastólica puede comprometer el flujo miocárdico en pacientes con cardiopatía isquémica (hablamos de presiones inferiores a 60 mmHg). Hay diversos estudios que sugieren que ello puede aumentar el riesgo de infarto de miocarido y muerte (por el llamado fenómeno de la curva en J). En cambio, un metanálisis de ensayos clínicos mostró que el aumento del riesgo no se asocia a una reducción excesiva de la presión diastólica.

Tampoco están claros los efectos de tratar la hipertensión arterial en mayores de 80 años, sobre todo porqué hay muy pocos estudios realizados en este grupo de edad.

Otra cuestión por resolver es el efecto que el tratamiento antihipertensivo tiene sobre la incidencia de demencia. Los resultados del estudio Syst Eur sugieren que la incidencia fue un 50% menor en los pacientes tratados que en los controles. Y que este efecto favorable podía relacionarse, en parte, a la reducción de la incidencia de ictus.

Estas y otras cuestiones mercen nuevos estudios que permitan avanzar en el tratamiento de estos pacientes que, en cualqueir caso se beneficiaran de un tratamiento óptimo, una vez que se conoce con certeza, eso si, que la hipertensión arterial sistólica representa un factor de riesgo cardiovascular mayor que justifica su manejo en las mejores condiciones.