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Última actualización: 13/8/2019
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Ref. ID 79409
 
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Shann F. Suckling and sugar reduce pain in babies
The Lancet (Lancet)
3 de marzo 2007
Volumen 369 página(s) 721-3

No hace más de 20 años se tenía la creencia de que los bebes no sentían dolor, por lo que no se les acostumbraba a administrar analgesia, incluso durante cirugía. Un ensayo clínico realizado en 1992 mostró que una anestesia profunda durante un procedimiento de cirugía cardíaca reducía el estrés fisiológico y la mortalidad. Este estudio aportó información suficiente como para considerar importante la utilización de analgesia adecuada en recien nacidos. Ahora sabemos que un dolor no tratado puede tener consecuencias a largo plazo, incluso tras un procedimiento menor.

Una revisión Cochrane reciente ya sugirió que la lactancia materna y abrazos al bebé, resultan más eficaces que no hacer nada (para llegar a esta conclusión quizás no hace falta hacer una reviisión sistemática).

El editorialista sostiene que si además de dar el pecho o un chupete, se administra azucar (glucosa o sacarosa), la eficacia analgésica es superior. Hay tres ensayos clínicos que han evaluado estas intervenciones en niños sometidos a una extracción sanguínea o a un pinchazo en el talón. Un chupete con sacarosa es probablemente superior a un chupete sólo o con agua, pero un chupete sólo es mejor que el azúcar.

Aunque la sacarosa ha sido la más evaluada en esta indicación, también se ha visto que la glucosa, incluso los edulcorantes artificiales reducen el distrés en recien nacidos después de procedimientos dolorosos. El mecanismo tiene relación con la liberación de opioides endógenos, y parece ser que la sacarosa ha mostrado su mayor eficacia si se administra 2 minutos antes del procedimiento. No se dispone apenas de información sobre la eficacia de administración de dosis repetidas.