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Última actualización: 30/10/2019
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MacDonald R, Das A. UK classification of drugs of abuse: an un-evidence-based mess
The Lancet (Lancet)
12 de agosto 2006
Volumen 368 nº 9535 página(s) 559-61

Un reciente informe del Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los COmunes británica ha puesto en duda la actual clasificación de las drogas en este país. La prensa se hizo eco de un estudio presentado al comité por el Dr David Nutt, presidente del Comité Técnico de la Comisión Asesora sobre Abuso de Drogas, en el que se mostraba que, con un sistema de puntuación semicientífico, el alcohol y el tabaco resultan más lesivos que el cannabis o el LSD No obstante, tal como reconoció el Comité, las categorías de puntuación no habían sido sopesadas, y la distribución de puntuaciones es más un arte que una ciencia. [Llama la atención el diferente tratamiento que tienen las puntuaciones arbitrarias cuando se habla de cuestiones sociales o cuando se habla de la pretendida eficacia de un nuevo fármaco. El propio sistema tiene técnicos para decir "sí" en unas ocasiones y "no" en otras, siempre en bien de la protección de las personas.]

Se citan algunos ejemplos de arbitrariedad en la clasificación: los hongos mágicos están en la clase A (la "peor") sin que haya pruebas científicas que lo sustenten, el año pasado se modificó la clasificación del cannabis de B a C; la falta de sentido de colocar el éxtasis en la clase A pero la metanfetamina en la clase B).

Se presenta una tabla comparativa de la situación en varios países: Reino Unido, Estados Unidos, Países Bajos y Suecia. Las variables recogidas, que muestran variabilidad en el consumo de drogas y en su percepción social e institucional, son las siguientes: clases de la clasificación, sanciones según la clase, sanciones máximas, pena máxima de prisión por posesión, ofertas de tratamiento, uso de pruebas científicas en eld esarrollo de políticas nacionales, drogas de mayor consumo, porcentaje de población que ha usado alguna droga ilegal en los últimos 12 meses (12,2% en Reino Unido, 14,5% en Estados Unidos, 5% (sólo cannabis) en Países Bajos, y 10,2% en Suecia), programas educativos públicos y precio de compra de las drogas.

- Existen pruebas suficientes para demostrar que las estrategias penalizadoras no son eficaces.

- El conjunto del sistema no tiene pruebas de eficacia.

- No sólo falta investigación, sino que hay resistencia a realizarla o promoverla.

- La policía es indiferente a la validez del actual sistema de clasificación.

- El organismo responsable de revisar la clasificación y asesorar al gobierno es incompetente.

El Reino Unido tiene un sistema de clasificación que se basa en la estrategia prohibicionista histórica, que no es eficaz, y tiene clases de drogas que no tienen significado real en términos de daño a la salud. Las decisiones sobre clasificación de cada droga son arbitrarias, no hay pruebas o muy escasas científicas que apoyen estas clasificaciones, y no hay intención de realizar investigación sobre esta cuestión.

El actual sistema de clasificación debe ser sustituido por uno nuevo cuyos objetivos deben estar claros, ya sea basaado en cuestiones legales y en la prohibición, o bien en el daño a la salud.