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Última actualización: 28/2/2020
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Healy D. The latest mania: selling bipolar disorder
PLOS Medicine (PLOS Medicine)
abril 2006
Volumen 3 página(s) 185

Excelente artículo sobre la invención de los "estabilizadores del humor" a partir de una exageración de la enfermedad maníaco-depresiva o trastorno bipolar. Se reproducen algunas ideas.

Desde los años cincuenta los episodios de depresión de la enfermedad maníaco-depresiva han sido tratadas con antidepresivos, y los episodios de manía con litio.

Numerosas revisiones científicas dejan claro que la comunidad psiquiátrica universitaria todavía no ha llegado a un consenso sobre el significado del término "erstabilizador del humor".

A partir de 1995 se produjo un incremento espectacular de la frecuencia con la que el término "estabilizador del humor" aparecía en el título de artículos científicos en Medline. (se incluye una figura espectacular en la que se puede apreciar un incremento exponencial del uso de este término entre 1985 y 2005).

El primer grupo de fármacos que colonizó el nuevo nicho (de mercado) de los estabilizadores del humor fue el de los anticonvulsivantes.

El trastorno bipolar "ingresó" en el DSM en 1980. En aquel momento los criterios del trastorno bipolar I (enfermedad maníaco-depresiva clásica) consistían en un episodio de hospitalización por manía. Desde entonces han surgido los términos trastorno bipolar II, trastorno bipolar inespecífico y ciclotimia. Y con la aparición de estos nuevos diagnósticos la prevalencia de los trastornos bipolares ha pasado de 0,1% (el bipolar I) a 5%.

Siempre ha habido razones para usar antipsicóticos en el tratamiento de trastornos bipolares, porque son eficaces en el tratamiento de los estados agudos de manía. Pero hasta ahora no había habido compañías que buscaran una indicación para la profilaxis de los trastornos bipolares. Esto es lo que han hecho Lilly, Janssen y AstraZeneca, respectivamente fabricantes de olanzapina, risperidona y quetiapina. A su vez, esto ha hecho crecer el número de compañías interesadas en el "mercado bipolar".

El incremento de la prevalencia del trastorno bipolar se basa en estudios en los que no se ha aplicado un criterio claro de incapacidad, mientras que los ensayos clínicos sobre tratamiento agudo de episodios agudos de manía con antipsicóticos o de profilaxis de la manía con litio han sido realizados en su mayor parte en pacientes con trastorno bipolar I.

Junto a la expansión de las estimaciones de prevalencia han nacido varias revistas médicas sobre la cuestión: Bipolar Disorders, Journal of Bipolar Disorders, y numerosas sociedades, conferencias anuales y webs sobre el trastorno bipolar.

Uno de los materiales de "apoyo a los pacientes" sobre olanzapina dice: "a menudo el trastono bipolar es una enfermedad que dura toda la vida, y que necesita tratamiento durante toda la vida; los síntomas van y vienen, pero la enfermedad se queda; la gente se encuentra mejor porque la medicación hace efecto; casi todos los que dejan de tomarla la volverán a padecer, y cuantos más episodios se padecen, más difícil es tratarlos.

Con la posible excepción del litio para el trastorno bipolar I, no hay ensayos clínicos que demuestren que los pacientes con el trastorno que reciben psicotropos están mejor que los que no los reciben. Un ensayo clínico de corta duración (48 semanas), que algunos consideran la base para afirmar que la olanzapina puede ser profiláctica del trastorno bipolar, ha sido considerado por otros como indicativo de que este fármaco da lugar a una descompensación inducida por la abstinencia cuando se deja de tomarlo. Todo ello debe ser comparado con dos riesgos asociados al uso de antipsicóticos: (1) se acumulan datos que indican que el tratamiento continuado con antipsicóticos a largo plazo incrementa la mortalidad, y (2) los ensayos clínicos controlados con placebo presentados para obtener el registro de la indicación de esquizofrenia muestran un exceso estadísticamente significativo de suicidios completados entre los pacientes aleatorizados a tratamiento activo.