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Última actualización: 7/7/2020
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Nissen SE. ADHD drugs and cardiovascular risk
The New England Journal of Medicine (N Engl J Med)
6 de abril 2006
Volumen 354 página(s) 1445-8

Excelente artículo sobre la farmacología, las indicaciones y los efectos indeseados de varios fármacos de estructura anfetamínica. Incluye una figura en la que se pueden apreciar las similitudes estructurales entre adrenalina, noradrenalina, y seis simpaticomiméticos indirectos: efedrina, pseudoefedrina, fenilpropanolamina (norefedrina), metilfenidato, anfetamina y metanfetamina.

A continuación se reproducen algunas informaciones relevantes contenidas en este artículo:

Cuando es fumada o inyectada por vía intravenosa, la metanfetamina (speed) puede dar lugar a hipertermia, rabdomiólisis, infarto de miocardio, ictus y muerte súbita, efectos que son bien conocidos por los forenses de las regiones de Estados Unidos en las que el uso de esta droga es común.

En los años cincuenta comenzó la introducción de estos fármacos en terapéutica; el primero fue el estereoisómero dextroanfetamina, que fue comercializado como supresor del apetito.

Las anfetaminas y los estimulantes anfetamínicos fueron introducidos en terapéutica para el tratamiento del síndrome de déficit de atención-hiperactividad en los años cincuenta, pero la frecuencia de este diagnóstico y el uso de estimulantes en su tratamiento se han acelerado en los últimos años.

En la actualidad se calcula que en Estados Unidos hay 2,5 millones de niños que toman estimulantes para tratar el síndrome de déficit de atención-hiperactividad. Se calcula que un 10% de los niños de 10 años en Estados Unidos reciben estos fármacos.

El diagnóstico y el tratamiento con estimulantes del síndrome de déficit de atención–hiperactividad es mucho menos prevalente en Europa.

Llama todavía más la atención que se calcula que en la actualidad en Estados Unidos 1,5 millones de adultos toman estos estimulantes diariamente, y que un 10% de los usuarios tienen más de 50 años.

La enfermedad déficit de atención-hiperactividad del adulto es un fenómeno relativamente reciente, que ha dado lugar al mayor crecimiento jamás observado en el consumo de estimulantes.

Estos fármacos incrementan la frecuencia cardíaca y la presión arterial. En un ensayo controlado con placebo las sales mixtas de anfetamina incrementaron la presión arterial sistólica en alrededor de 5 mm Hg. Se han observado efectos similares con diferentes formulaciones de metilfenidato.

La administración de estos fármacos da lugar a un incremento persistente de la frecuencia cardíaca, y pueden inducir insuficiencia cardíaca crónica en modelos animales de cardiomiopatía dilatada.

El suplemento dietético efedra, en ocasiones denominado ma huang, contiene dos alcaloides, efedrina y su enantiómero pseudoefedrina.

El 31 de diciembre de 2003 se anunció la prohibición inmediata de la efedra en Estados Unidos. El ministro Tommy Thompson declaró a la prensa “Es momento de detener el uso de estos productos”. Esta acción fue consecutiva a algunos casos que gozaron de amplia difusión de efectos catastróficos de productos de efedra, entre ellos la muerte de un jugador de béisbol de los Orioles de Baltimore, de 23 años, Steve Bechler.

Estudios publicados informaron que las ventas de suplementos que contenían efedra constituían menos de 1% de todas las ventas de suplementos, pero estos productos eran causa de un 64% de los efectos adversos graves de suplementos notificados a los CDC.

Se han propuesto medidas reguladoras similares para la fenilpropanolamina. El 22 de diciembre de 2005 la FDA publicó una nota informativa de “propuesta de normativa sobre la dispensación sin receta de productos descongestionantes nasales y de control del peso”. En ella se abría un período de información pública hasta el 22 de marzo de 2006, tras el cual la FDA emprendería acciones normativas.

Hace seis años un estudio de casos y controles publicado en NEJM informaba de un incremento en 16 veces del riesgo de ictus en mujeres que tomaban fenilpropanolamina para reducir peso.

Los documentos preparados para la reciente reunión del Comité Asesor correspondiente de la FDA, del cual el autor formaba parte, describían casos de infarto de miocardio, ictus y muerte súbita en niños y adultos que tomaban estimulantes para el déficit de atención-hiperactividad. Estos casos fueron obtenidos del sistema de notificación de efectos adversos de la FDA (AERS).

Se calcula que sólo se notifica un 1 a 10% de los acontecimientos adversos graves atribuidos a fármacos.

Los casos revisados por el comité incluían 25 casos de muerte súbita en niños y adultos, algunos con signos en la autopsia de cardiopatía congénita no diagnosticada, como cardiomiopatía hipertrófica obstructiva. La fisiología de este cuadro convierte a los pacientes en particularmente vulnerables a los efectos adversos de los simpaticomiméticos, porque estos fármacos incrementan la contractilidad cardíaca, y así aumentan el gradiente de presión en el flujo de salida del ventrículo izquierdo.

Los casos presentados en una tabla son 28 casos de muerte súbita sin información suficiente para evaluar la causalidad, más 17 casos (12 en pacientes de 1 a 18 años y 5 en mayores de 18 años) de muerte súbita con criterios OMS de causalidad, atribuidos a anfetamina. Además, incluye los casos de muerte súbita atribuidos a metilfenidato: un total de 24, de los que 8 (7 en niños y adolescentes y uno en un adulto) cumplían los criterios OMS.

El comité revisó “muchos otros casos de acontecimientos cardiovasculares adversos, entre los cuales había casos de infarto de miocardio, ictus y arritmias graves.

“Aunque el comité reconoció que estos fármacos pueden tener un importante efecto beneficioso en algunos niños con disfunción importante, se rechazó la idea de que la administración de simpaticomiméticos potentes a millones de norteamericanos es apropiada”.