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Última actualización: 19/10/2018
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Messerlin PA. Trade, drugs, and health-care services
The Lancet (Lancet)
2005
Volumen 365 página(s) 1198-200

El autor es miembro del Instituto de Estudios Políticos de París, y fue copresidente del Grupo de Trabajo sobre Comercio y Financas del Proyecto del Milenio de la ONU.

A principios de los noventa uno de los componentes del sector salud, los medicamentos patentados, explotó de manera inesperada en el debate sobre comercio internacional. Las negociaciones entonces en marcha de la Ronda Uruguay no conducían a nada concreto, y los sectores favorables a la protección de los derechos de propiedad fue esencial para determinar el rumbo posterior de los acontecimientos. El acuerdo de la Ronda Uruguay no fue firmado hasta 1994 porque contenía los Acuerdos de Protección de la propiedad Intelectual (ADPIC en castellano, TRIPS en inglés). Entre 1994 y la reunión ministerial de Doha de la OMC la epidemia de sida se ha extendido mucho, y el coste del tratamiento antirretroviral en 2001 era de 12.000 US$ al año. Este desequilibrio alimentó un debate sobre el acceso a los medicamentos esenciales tan duro que estuvo a punto de hacer fracasar la reunión de Doha. Dos años después, y sólo dos semanas antes de la reunión ministerial de la OMC en Cancún, se alcanzó una solución.

Esta crisis plantea la pregunta siguiente: ¿La OMC es el mejor lugar para decidir sobre derechos de propiedad intelectual? Desde un punto de vista económico, un comercio más libre es atractivo, porque ofrece beneficios a todos los que participan en el comercio, porque reduce el precio nacional de los bienes y servicios que se importan. No obstante, los acuerdos TRIPS no pueden garantizar estas consecuencias positivas. Los países pobres no desarrollan nuevos fármacos, y mientras dura la patente los precios son elevados. El TRIPS prevé una protección de 20 años en régimen de monopolio. Otro argumento que hace pensar que la OMC no es el mejor lugar para otorgar derechos de propiedad intelectual es que la investigación de las compañías farmacéuticas es determinada por la demanda en los países ricos, y no por las enfermedades causantes de los principales problemas de salud en los países en desarrollo (paludismo, tuberculosis, diarrea). Idelamente, habría sido preferible diseñar un sistema de protección de los derechos de propiedad intelectual que fuera más flexible, y que: (1limitara la aplicación de los acuerdos TRIPS a las economías en desarrollo o emergentes, (2) promoviera la adopción de los derechos de propiedad intelectual por los países en desarrollo de un modo más progresivo y adaptado y con la ayuda de otras instituciones (como por ejemplo la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, WIPO), y (3) que financiara la investigación en medicamentos para las enfermedades de mayor interés en los países pobres.

Dicho esto, para el autor sería inconcebible eliminar los acuerdos TRIPS. No sólo porque algunos países en desarrollo (por ejemplo, Brasil, India) están presenciando la rápida aparición de potentes productores locales de medicamentos, sino también porque, según el autor, la protección de los derechos de propiedad intelectual puede producir beneficios para el mundo menos desarrollado en otros campos, como conocimientos tradicionales o recursos genéticos.

La solución de la OMC al problema del acceso a medicamentos esenciales se basó en dos decisiones. Primera, que los países menos desarrollados (parte de los países "en desarrollo", los más pobres de los pobres) no están obligados a poner en marcha, aplicar y hacer cumplir las obligaciones sobre patentes antes de 2016, en lugar de 2005. Segunda, porque los negociadores comerciales clarificaron el papel de las licencias obligatorias, según las cuales un gobierno puede autorizar el uso de una invención patentada por un productor distinto del propietario de la patente, sobre todo en caso de emergencia nacional. No obstante, según los TRIPS, los productos manufacturados bajo licencia obligatoria deben ser usado de manera predominante en el mercado nacional del propio país miembro de la OMC que autoriza la licencia, de modo que los países pobres, sin capacidad industrial de manufactura, no pueden encontrar una solución por esta vía. Por este motivo, los negociadores acordaron que los medicamentos patentados podrían ser producidos bajo licencia obligatoria sólo para ser exportados a países sin capacidad suficiente de manufactura.

Esta flexibilidad constituye una interpretación clara y directa de los Acuerdos TRIPS. El autor se pregunta, pues, por qué los negociadores tardaron más de dos años en alcanzar este acuerdo. La respuesta es que estas propuestas de flexibilización fueron repetidamente rechazadas por los los propietarios de los derechos de patentes. Lo que realmente se discutía durante esta controversia era la capacidad de cada país para hacer uso efectivo de las posibilidades de flexibilidad de los acuerdos TRIPS bajo presión política (sobre todo, pero no exclusivamente, de Estados Unidos). Estos propietarios temían que los productos fabricados bajo licencia obligatoria pudieran filtrarse a otros emrcados. Les preocupa la competición de los genéricos. De hecho, Canadá la UE y Noruega están modificando sus legislaciones para permitir que sus industriales fabricantes de medicamentos genéricos exporten a los países en desarrollo.

Algunos observadores dudan de que estas normas complejas se vayan a aplicar de manera efectiva. No obstante, si no se sigue esta solución el precio político puede ser demasiado elevado, porque los acuerdos comerciales bilaterales constituyen una alternativa fácil que erosiona la solución de la OMC.

En los últimos años se ha presenciado la aparición de un comercio todavía limitado en servicios de salud. Un número creciente de pacientes buscan atención a la salud en países que no son el suyo, muchas enfermeras trabajan en países que no son el suyo, muchos médicos consultan con clientes o colegas en telemedicina, un número creciente de organizaciones de atención a la salud operan en más de un país. Estos cambios están ocurriendo en el sector privado y en el público. Estos cambios han tenido reflejo en la OMC, en la que algunos países miembros han puesto de manifiesto su interés en negociar sobre servicios de salud, mientras que otros se oponen a ello de manera vehemente. El autor se pregunta otra vez si la OMC es la organización en la que se deben acordar estas cuestiones, y repsonde afirmativamente, que "sin duda" esto beneficia al consumidor. [Cuestión muy dudosa, porque la privatización de los servicios de salud conlleva su merma de calidad, pues las clases medias tienden a acudir a los servicios privados, lo que a la larga resulta en una merma de la calidad del sistema público, que se convierte en un "sistema de los pobres", o un sistema de beneficencia encubierta.

Algunos acuerdos comerciales bilaterales crean un gran riesgo. Los acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y Marruecos, y entre Estados Unidos y Australia, contienen cláusulas que son más fuertes que las de los acuerdos TRIPS de la OMC, que imponen limitaciones adicionales al uso de las licencias obligatorias, o amplían la protección de los derechos de propiedad intelectual de los productos farmacéuticos o el ámbito de la protección de una patente a plantas y animales, lo que de hecho puede dificultar todavía más los supuestos mecanismos de flexibilidad de la OMC.

Según el autor, el sector salud constituye un ejemplo clave de la necesidad de combinar el comercio y la ayuda al desarollo. Por ejemplo, en los países más pobres, una mayor flexibilidad en la aplicación de los Acuerdos TRIPS debería combinarse con ayuda en forma de compras subsidiadas de medicamentos esenciales. Incluso los medicamentos genéricos ofrecidos a precios marginales siguen teniendo precios prohibitivos en estos países: en 2003, un tratamiento con antirretrovirales genéricos costaba unos 200 US$ al año, lo que equivale aproximadamente a un 30 a 40% del producto nacional bruto per cápita en muchos países pobres gravemente afectados por la epidemia de sida. Análogamente, un comercio más libre que el actual en el campo de los servicios de salud sería enormemente amplificado por unas mejores estructuras (?). "Como de costumbre, un comercio más libre no constituye una panacea, pero también es cierto que poco se puede conseguir sin un comercio más libre".