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Última actualización: 29/11/2020
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Ref. ID 61970
 
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De Costa C. St Anthony's fire and living ligatures: a short history of ergometrine
The Lancet (Lancet)
2002
Volumen 359 página(s) 1768-70

Aunque ahora su uso disminuye, la ergometrina ha sido el fármaco más importante para la prevención y el tratamiento de la hemorragia postparto, que todavía es una causa importante de mortalidad materna. El cornezuelo de centeno, causante de muchas intoxicaciones individuales y masivas en la Edad Media, es un hongo, el Claviceps purpurea; sus esporas son trasladadas por el viento a los ovarios del centeno joven, donde germinan y forman filamentos híficos. Éstos crecen en el grano, y forman un tejido denso que va invadiendo el grano y lo convierte en un pequeño cuerno de color púrpura. Hay referencias a su uso y su peligro para mujeres gestantes en documentos de culturas asirias y persas. La intoxicación tiene dos manifestaciones principales: gangrena (ergotismo crónico) y convulsiones (ergotrismo agudo). La primera se conoce como Fuego Sagrado o Fuego de San Antonio, y se caracterizaba por dolor quemante intenso y gangrena de pies, manos y la totalidad de las extremidades, debidas a vasoconstricción. Las convulsiones se acompañan a menudo de episodios de manía y alucinaciones, sobre todo sensación de volar; estos síntomas se atribuyen al antagonismo de la serotonina por varios componentes del cornezuelo análogos de la dietilamida del ácido lisérgico (LSD). San Antonio fue un asceta egipcio del siglo III, que vivía en el desierto cerca del Mar Rojo, que ayunaba durante largas temporadas, y esta es probablemente la razón de las visiones y tentaciones que decía experimentar. Creía que eran resultado de la acción del diablo, y las resistió. No tuvo contacto directo con el ergotismo, pero su nombre fue tomado por una Orden francesa de Hospitalarios, fundada en 1100. Vestían túnicas negras con cruces azules bordadas, viajaban mucho por Europa, con pequeñas campanas para atraer las almas, y fundaron hospitales que se convirtieron en centros de peregrinación para los enfermos de ergotismo. Se hicieron famosos por resolver muchos casos, y de ahí que el nombre de San Antonio quedara asociado a la enfermedad. Hay numerosas descripciones de epidemias de ergotismo en Europa, la primera conocida en Alemania en 857.

En 1596 los síntomas fueron atribuidos por primera vez al cornezuelo; en 1778 una epidemia en Francia se cobró más de 8.000 vidas. Estas epidemias ocurrieron hasta fin del siglo XIX, y en el XX se han registrado brotes en países menos desarrollados. Hieronymos Bosch (el Bosco), pintó Las tentaciones de San Antonio (dice que está en Lisboa, pero hay como mínimo uno en Sao Paulo, del Bosco), que incluye objetos volantes que representan las alucinaciones. A principios del siglo XIX el uso del cornezuelo en el parto se popularizó en Estados Unidos. Pronto se reconoció la posibilidad de que ejerciera efectos deletéreos sobre el feto (e incluso la muerte), por lo que su uso se fue limitando al tratamiento de la hemorragia puerperal. A finales del XIX era reconocido por los obstetras como "la sustancia más potente para estimular una contracción uterina"; este uso se popularizó también en Europa. A partir de mediados del XIX se intentó aislar sus principios activos, y hasta 1932 se identificaron diferentes alcaloides. En 1935 se propuso el nombre de ergometrina para el principal alcaloide, al que se atribuían los efectos del cornezuelo. Desde 1935 se dispone de preparados puros de ergometrina (llamada ergonovina en Estados Unidos). En la actualidad se acepta ampliamente que la hemorragia puerperal fue y sigue siendo la causa de una elevada proporción de muertes maternas (se acepta una cifra de 25%), y de estas hemorragias la mayoría ocurren después del parto y se deben a atonía uterina. La hemorragia puerperal sigue siendo una causa importante de muerte materna en los países pobres. Según la OMS anualmente mueren 600.000 mujeres de complicaciones relacionadas con el embarazo. De éstas, unas 100.000 padecen una hemorragia puerperal debida a atonía uterina, y una proporción elevada mueren sin acceso a tratamiento médico apropiado, como la ergometrina y otros oxitóxicos. "En los últimos años el uso de ergometrina ha sido criticado, y