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Última actualización: 12/12/2018
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Ref. ID 51689
 
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Mossialos E, McKee M. A new European health strategy
British Medical Journal (BMJ)
2000
Volumen 321 página(s) 6

Aunque el Presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, ha creado una Dirección de Salud y Protección de los Consumidores, cuyas principales responsabilidades son cuestiones de salud, muchas de estas funciones siguen estando distribuidas entre otras direcciones. Por otra parte, aunque la UE tiene poder para actuar en cuestiones de salud, por lo menos desde el Tratado de Maastricht, muchas directivas con implicaciones para la salud no son más que desarrollos del concepto de mercado único. Un ejemplo notable es la prohibición de la publicidad sobre tabaco, que es probable que el Tribunal Europeo revoque precisamente porque fue promulgada sobre la base de la necesidad de armonizar el mercado interno, y no de consideraciones de salud pública. Un problema de envergadura ha sido la definición restringida que la UE ha adoptado del concepto de salud pública, que se limita a áreas específicas como la "prevención", "amenazas importantes para la salud" y "dependencia de drogas". Así, los programas de la UE han adoptado un modelo medicalizado, enfocado a enfermedades como el cáncer, el sida y la enfermedad de Alzheimer. Esto es políticamente atractivo, pero no especialmente efectivo en su ejecución. En particular, algunas políticas europeas de salud de períodos anteriores han sido criticadas por su incapacidad de afrontar determinantes más importantes de la salud. Una segunda crítica ha sido la ausencia de cualquier consideración seria sobre la contribución de los sistemas de atención de la salud a la salud de la población. En este contexto, la nueva estrategia europea de salud debe ser bienvenida. Si es adoptada por el Parlamento y el Consejo de Ministros, contribuirá a superar alguna de las críticas anteriores... Sin embargo, esta estrategia tendrá consecuencias para los proveedores de servicios de salud. Aquí un elemento clave será la creación de una serie de redes que serán construidas sobre los mejores modelos prácticos para revisar y diseminar información sobre la eficacia de las tecnologías sanitarias, la coste/efectividad de los productos farmacéuticos, directrices clínicas y calidad de la atención. Estas redes crearán oportunidades, porque estas actividades se han desarrollado hasta ahora de manera desigual en Europa. También plantearán retos, sobre todo para los países que ya han puesto en marcha algunos de estos sistemas. ¿Cómo afrontaría una red, por ejemplo, una situación en la que dos miembros de la red, como el NICE británico y algún organismo equivalente de otro país, hicieran recomendaciones diferentes sobre un problema como, por ejemplo, la eficacia del interferón ß? Las nuevas iniciativas facilitarán a los profesionales sanitarios el aprendizaje de la mejor práctica y contribuirán a evitar la duplicación institucional. También crearán nuevas oportunidades para el Reino Unido, que es líder en algunas iniciativas como el NICE y la Comisión para la Mejora de la Salud, para influir sobre la política europea