Sistema de Información Esencial en Terapéutica y Salud

@SIETES7

Última actualización: 15/3/2021
SIETES contiene 93212 citas

 
Ref. ID 103803
 
Tweet
Hababi S, Heinrich A, Omer SB. No-fault compensation for vaccine injury — The other side of equitable access to covid-19 vaccines
The New England Journal of Medicine (N Engl J Med)
3 de diciembre 2020
Volumen 383 página(s) e125

En relación con la vacunación contra el SARS-CoV-2, los fabricantes no aceptan contratos de suministro sin protección de su posible responsabilidad por los efectos adversos que puedan tener las futuras vacunas. Un portavoz de AstraZeneca, por ejemplo, declaró que se ha otorgado esta protección legal a su compañía, en los contratos firmados con gobiernos y la UE, porque de otro modo AstraZeneca “no podría hacerse cargo de este riesgo”.

Ya en 2006, la Federación Internacional de Fabricantes de Medicamentos (IFPMA) hizo saber que las compañías no podrían asumir las responsabilidades por efectos adversos de sus vacunas en una eventual respuesta a una situación de emergencia (como la planteada por la COVID-19).

Una vacuna que va a ser distribuida en todo el planeta plantea inevitablemente un riesgo de efectos adversos graves, como convulsiones o reacciones de hipersensibilidad alérgica, incluso a pesar de que fuera muy segura. Estos efectos pueden no ser manifiestos hasta que se haya vacunado a un número elevado de personas.

Durante la (falsa) epidemia de gripe H1N1 de 2009, la incidencia registrada de efectos adversos de als vacunas para esta enfermedad mostró amplia variabilidad entre países. En EEUU el sistema VAERS de farmacovigilancia de la FDA registró 2,45 notificaciones de efectos adversos graves por 100.000 dosis. El sistema equivalente en China registró 1,21 por 100.000 dosis (basado en 1.083 graves de los escasos 8.067 acontecimientos totales). Una de las vacunas contra la H1N1 (Pandemrix®, de GSK) fue causa de un número de casos de narcolepsia, que dieron lugar a compensaciones en países del norte de Europa.

Los autores defienden la creación de sistemas de compensación que en definitiva obliguen a pagar a los estados. El principal argumento es que esta es la única manera de facilitar la vacunación masiva en países pobres que no pueden hacer frente a las demandas de compensaciones por daños, y se niegan a firmar contratos con las compañías farmacéuticas que excluyan a estas últimas de responsabilidad:

“Se podría fundar un sistema de compensación de COVAX (el organismo internacional impulsado por la OMS, en el que participan 78 países ricos dispuestos a “ayudar” a 92 países pobres) con recursos de los países ricos o mediante un impuesto a los fabricantes por cada dosis de vacuna para apoyar esta iniciativa. Dado que probablemente se administrarán miles de millones de dosis de vacunas, un recargo de 5 a 10% por dosis sería suficiente para construir un fondo de recursos para compensaciones….

…Crear un sistema completo de compensaciones por daños de las vacunas sería factible y promovería la justicia. Excluir a los países que no pueden hacer frente a compensaciones ni a la inmunidad de los fabricantes podría privar a miles de millones de personas de la protección que ofrecen las vacunas”.

[Una visión de rendición, que no pone claramente los derechos humanos ante otras consideraciones, básicamente de carácter comercial.]