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Última actualización: 29/10/2020
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Doshi P, Topol E. These coronavirus trials don’t answer the one question we need to know
The New York Times (N Y Times (Print))
22 de septiembre 2020
página(s) 1

Los ensayos sobre las tres principales vacunas candidatas contra la COVID-19 (la mRNA-1273 de Moderna, la de Pfizer y la de AstraZeneca) no están diseñados para informar si la vacuna reducirá el número de casos leves o de casos más graves de la enfermedad. Se trata de un problema grave, puesto que se podría concluir que una vacuna es eficaz sólo porque previene los casos leves en personas jóvenes y sanas. Estos protocolos deberían ser modificados, de modo que permitan evaluar el efecto sobre la incidencia de COVID-19 grave.

Reproducimos algunos párrafos de este interesantísimo artículo:

“Según los protocolos de los ensayos clínicos de las vacunas desarrolladas por Moderna y por Pfizer, que fueron publicados la semana pasada, una vacuna puede llegar a cumplir los criterios de eficacia de sendas compañías si disminuye el riesgo de COVID-19 leve, pero no se prevé obtener una disminución de los casos de gravedad moderada o elevada, el riesgo de ingreso hospitalario, de ingreso en la UCI y la mortalidad.

Si se dice que una vacuna es eficaz, esto significa que la mayoría de las personas vacunadas dejan de estar en riesgo de sufrir enfermedad grave. Esto no es lo que estos ensayos determinarán.

En los ensayos de Moderna y de AstraZeneca está prevista la participación de unas 30.000 personas; en el de Pfizer unas 44.000. La mitad de los participantes recibirá dos dosis de la vacuna, separadas en tres o cuatro semanas, y la otra mitad placebo (suero salino). Se prevé la determinación final de la eficacia cuando se hayan identificado entre 150 y 160 casos de COVID-19. Pero esto sólo ocurrirá si los ensayos duran un tiempo suficiente. Pfizer examinará los datos acumulados en cuatro ocasiones, Moderna en dos, y AstraZeneca en una sola ocasión.

Para comprender el conocimiento que se adquiere con un ensayo clínico es preciso examinar cómo se define la variable principal, que es el parámetro que servirá para determinar el grado de eficacia de la vacuna. En los ensayos de Moderna y de Pfizer se contabilizarán como casos a las personas que presenten tos y PCR positiva; en el de AztraZeneca los criterios son algo más exigentes, pero igualmente se prevé contabilizar a las personas con síntomas leves, por ejemplo tos más fiebre. De hecho, sólo se deberían contabilizar los casos moderados y graves.

Esto es lo que ocurre con las vacunas de la gripe, que reducen el riesgo de enfermedad leve en adultos sanos, sin que se disponga de pruebas sólidas de que reducen la mortalidad, a la que contribuyen principalmente los afectados de edad avanzada. De hecho, los incrementos significativos de las tasas de vacunación contra la gripe de los últimos años no se han acompañado de reducciones de su mortalidad.

Por otra parte, tanto Moderna como Pfizer reconocen que sus vacunas parecen ocasionar efectos indeseados que son parecidos a los síntomas de la COVID-19. En la fase inicial del ensayo de Pfizer más de la mitad de los vacunados experimentaron dolor de cabeza, dolor muscular y escalofríos.

Si las vacunas no ocasionan más efecto beneficioso que una reducción de la COVID-19 leve, podrían acabar produciendo más problemas de los que se pretende prevenir.

Además, incluso aunque se dejara proseguir los ensayos más allá de los análisis interinos previstos, detener un ensayo con 30.000 o 44.000 participantes cuando se hayan identificado sólo 150 casos de COVID-19 puede tener sentido estadístico, pero es un desafío al sentido común. Dar una vacuna a centenares de millones de personas sanas sólo sobre la base de este tipo de resultados requiere una buena dosis de fe.

Declarar un vencedor si pruebas suficientes amenazaría además los ensayos sobre otras vacunas, ya que los participantes en estos ensayos podrían retirarse para poder recibir la vacuna autorizada por el regulador. Es muy probable que no se disponga de resultados que permitan sacar conclusiones sobre subgrupos específicos de población. No se dispondrá de resultados en niños, adolescentes y mujeres embarazadas, pues han sido excluidos de los ensayos.

Esto no significa que las vacunas no podrá