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Última actualización: 22/11/2020
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Samper E. Así afectan las prisas a la ciencia que rodea al coronavirus
eldiario.es (eldiario.es)
23 de junio 2020
página(s) 7

Esther Samper comenta algunas de las debilidades del proceso de publicación de artículos originales de investigación sobre la COVID-19. La súbita popularidad (y uso generalizado) de la hidroxicloroquina y su caída en cuanto se conocieron los primeros resultados de ensayos clínicos que no mostraban un efecto terapéutico, las sucesivas notas de prensa de Gilead sobre remdesivir, de Moderna sobre su vacuna (y también de AstraZeneca, Sanofi, GSK, Novartis y prácticamente todas las grandes compañías), los estudios no validados y sospechosos de fraude de Surgisphere y su publicación en Lancet (mortalidad elevada con hidroxicloroquina o cloroquina) y en NEJM (ausencia de efecto perjudicial de los antihipertensivos IECA y ARA-2 sobre el pronóstico de la enfermedad), y otros casos ilustran la manipulación de la ciencia, en un momento de “ciencia vista en una especie de "en vivo y en directo", alejada de su grandilocuencia y su pose distinguida en las ocasiones especiales.”

Últimos párrafos:

“Cuando las notas de prensa se publican antes que los estudios científicos

Otro fenómeno llamativo sobre cómo las prisas están alterando el quehacer científico son las comunicaciones de resultados de estudios científicos directamente a los medios de comunicación, sin que estos estudios estén previamente publicados, ni siquiera como artículos preliminares. Diversas empresas como Moderna, con su vacuna en fase de evaluación clínica, y Gilead, con su fármaco "estrella" remdesivir han empleado este mecanismo para atraer inversores, conscientes de que las notas de prensa con resultados positivos atraen el dinero, aunque los detalles de sus estudios queden totalmente ocultos para la comunidad científica.

Estas estrategias están centradas en el marketing de promesas (para asegurarse potentes inversiones o apuestas políticas sobre ciertos medicamentos), no en la ciencia. El demonio de los ensayos clínicos está en los detalles y si los científicos no pueden valorarlos ni revisarlos antes y después de su publicación en revistas científicas, se corre el riesgo de dar por sentado ciertos conocimientos con un respaldo científico incierto.

Recientemente, la dexametasona ha saltado a los medios de comunicación de todo el mundo por sus aparentes resultados beneficiosos para los pacientes más graves de COVID-19 que sufren tormenta de citoquinas. Los resultados preliminares del ensayo clínico RECOVERY de la Universidad de Oxford se difundieron como nota de prensa hace unos días, a pesar de que estos no se habían publicado en ningún lugar para que pudieran pasar por el escrutinio de los científicos.

Aunque la intención en este caso es noble y se busca mostrar cuanto antes a la comunidad médica resultados positivos de tratamientos, saltarse los pasos habituales de la ciencia implica mayores riesgos. Es solo el último y llamativo reflejo de la situación que está viviendo la ciencia, que tiene que elegir entre la urgencia y la prudencia para enfrentarse a la peor crisis sanitaria del siglo.”