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Última actualización: 18/9/2020
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Mehra MR, Desai SS, Ruschitzka F, Patel AN. Hydroxychloroquine or chloroquine with or without a macrolide for treatment of COVID-19: a multinational registry analysis
The Lancet (Lancet)
22 de mayo 2020
página(s) 1

Atención: Este artículo fue retirado de su publicación en The Lancet a causa de graves irregularidades relativas al origen y fiabilidad de los datos y otros aspectos. Véase Borraz y Ferrer-103642. Véase la declaración de retirada del artículo en: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31324-6/fulltext?dgcid=raven_jbs_etoc_email; DOI:https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)31324-6.

La aplicación de tratamientos de eficacia no demostrada es peligrosa y termina en daño para los pacientes. El ejemplo de hidroxicloroquina y cloroquina, solas o asociadas a un macrólido (generalmente azitromicina o bien claritromicina) en la epidemia de COVID-19 ha sido clamoroso: la mortalidad fue de más del doble y la incidencia de arritmia ventricular fue de 15 a 20 veces mayor.

A pesar de que no hay pruebas de su eficacia, hidroxicloroquina (HXCQ) y cloroquina (CQ) se están utilizando en muchos centros para el tratamiento de la COVID-19, a menudo en asociación a un antibiótico macrólido (M).

Se evaluó la incidencia de efectos adversos de estos fármacos en la práctica clínica, con datos de pacientes tratados en 671 hospitales de los seis continentes. Se incluyó a pacientes ingresados entre el 20 de diciembre de 2019 y el 14 de abril de 2020 con diagnóstico confirmado en laboratorio.

Los pacientes que recibieron uno de los tratamientos de interés en las 48 h siguientes al diagnóstico fueron clasificados en cuatro grupos: CQ sola, CQ+M, HXCQ sola o HXCQ+M; también se estudió un grupo control de pacientes que no recibieron alguno de estos tratamientos. Se excluyó a los pacientes en los que se inició alguno de estos tratamientos más de 48 h después del diagnóstico, así como a los que recibieron remdesivir.

Las principales variables de interés fueron la mortalidad hospitalaria y la incidencia de arritmia ventricular (taquicardia sostenida o no y fibrilación ventricular).

De 96.032 pacientes (edad media 54 años, 46% mujeres) que cumplían los criterios de inclusión, 14.888 recibieron alguno de los tratamientos: 1.868 CQ, 3.783 CQ+M, 3.016 HXCQ y 6.221 HXCQ+M, y 81.144 formaron el grupo control (no recibieron ninguno de estos tratamientos).

10.698 pacientes (11,1%) fallecieron en el hospital.

Tras controlar por varios posibles factores de confusión (edad, sexo, etnia, IMC, antecedente de patología cardiovascular y sus factores de riesgo, diabetes, neumopatía crónica, hábito de fumar, inmunosupresión y gravedad inicial, la mortalidad fue:

- en el grupo control: 9,3%;

- HXCQ: 18% [HR=1,34 (IC95%, 1,22-1,46)];

- HXCQ+M: 23,8% [HR=1,45 (IC95%, 1,37-1,53)];

- CQ: 16,4% [HR=1,36 (IC95%, 1,22-1,53);

- CQ+M: 22,2% [HR=1,37 (IC95%, 1,27-1,47)].

La incidencia de arritmia ventricular durante el ingreso fue:

- control: 0,3%;

- HXCQ: 6,1% [HR=2,37 (IC95%, 1,94-2,90)];

- HXCQ+M: 8,1% [HR=5,11 (IC95%, 4,11-5,98)];

- CQ: 4,3% [HR=3,56 (IC95%, 2,76-4,60)]; y

- CQ+M: 6,5% [HR=4,01 (IC95%, 3,34-4,81)].

Los autores concluyen que no pudieron confirmar un efecto clínico beneficioso de HXCQ o CQ solas o asociadas a un macrólido. Cada uno de estos tratamientos se asoció a una reducción de la supervivencia y a un aumento de la frecuencia de arritmias ventriculares.
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