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Última actualización: 29/11/2020
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Ferner RE, Aronson JK. Chloroquine and hydroxychloroquine in covid-19
British Medical Journal (BMJ)
8 de abril 2020
Volumen 369 página(s) m1432

Llamada a la prudencia sobre cloroquiina e hidroxicloroquina en el tratamiento de la COVID-19.

El uso de estos fármacos es prematuro y potencialmente dañino

En la actualidad hay por lo menos 80 ensayos clínicos (EC) sobre cloroquina, hidroxicloroquina o ambas.

La posible actividad de las 4-aminoquinolinas en la mononucleosis infecciosa fue propuesta por primera vez en 1960, antes de que se conociera el virus que la producía. Siguieron varios EC de mala calidad, algunos con resultados positivos y otros negativos. En 1967 los autores de un EC más riguroso, a doble ciego y controlado con placebo, concluyeron que “excepto las medidas de apoyo, la mononucleosis infecciosa es esencialmente intratable”.

Desde entonces muchos estudios han mostrado que las 4-aminoquinolinas son activas in vitro sobre una gran variedad de virus. Su eficacia ha sido a tribuida a diferentes mecanismos. Por ejemplo, dado que son bases débiles, aumentan el pH del endosoma de los organelos intracelulares, y así inhiben los enzimas de fusión e inactivación que necesita el virus para multiplicarse. También pueden afectar la glicosilación del enzima convertidor de la angiotensina 2 (ECA-2), el receptor que utiliza el virus SARS-CoV2 para penetrar en las células.

Estudios de laboratorio

En cultivos celulares y en estudios en animales, los efectos de las 4-aminoquinolinas sobre los virus de la gripe aviar (H5N1) hasta el Zika, incluidos también el Ébola y el chikungunya, han sido variables. No obstante, la traslación a la clínica ha dado resultados decepcionantes. Por ejemplo, la cloroquina inhibe el virus del dengue en algunos cultivos celulares, pero no acertó la duración de la enfermedad en un EC en 37 pacientes. Análogamente, a pesar de que en el laboratorio la cloroquina mostró actividad sobre el virus de la gripe, no se observó que previniera la enfermedad en un gran EC. La disparidad entre los resultados obtenidos en el laboratorio y los observados en clínica podría deberse, por lo menos en parte, a la compleja farmacocinética de las 4-aminoquinolinas, que dificulta la extrapolación de las concentraciones en los medios de cultivo a la dosificación en el ser humano.

Métodos y publicaciones defectuosos

Hidroxicloroquina y cloroquina inhiben el SARS-CoV-2 in vitro. Un autor chino afirmó en un comentario en el que se citaban 15 EC: “Hasta ahora, los resultados en más de 100 pacientes han demostrado que el fosfato de cloroquina es superior al tratamiento de control para inhibir la exacerbación de la pulmonía”, sin más detalles.

Una publicación preliminar de uno de estos EC, controlado con placebo, con dos dosis diferentes de hidroxicloroquina en 62 pacientes con neumonía a la radiografía pero sin hipoxia grave, describía pequeñas mejorías de la fiebre y de la tos en el grupo que recibió la dosis alta. Sin embargo, las variables de resultados del protocolo original eran diferentes de las publicadas, no se presentaron los resultados obtenidos en el grupo de dosis baja, y parece ser que el EC fue detenido de manera prematura.

El estudio abierto y no aleatorizado en 20 pacientes sobre hidroxicloroquina, realizado en Marsella, publicado de manera preliminar, era de diseño de mala calidad y los resultados no parecían fiables: se retiraron 6 pacientes en el grupo tratado (dos por ingreso en UCI y uno porque falleció), la medida de eficacia fue la carga viral, que no es una variable clínica, y las evaluaciones fueron realizadas en el sexto día de tratamiento.

…La hidroxicloroquina expone a algunos pacientes a daños raros pero potencialmente mortales, como reacciones cutáneas graves, hepatitis fulminante y arritmia ventricular (sobre todo si es prescrita junto con azitromicina).

Los autores concluyen: “Necesitamos con urgencia un tratamiento efectivo de la COVID-19, pero la prevención con una vacuna o el tratamiento con fármacos que actúen de manera específica sobre estructuras específicas del virus tienen mayor probabilidad de éxito que los viejos fármacos que pueden mostrar actividad en el laboratorio, pero carecen de datos que justifiquen su empl