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Última actualización: 5/8/2020
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Reisman Y. Post-SSRI sexual dysfunction
British Medical Journal (BMJ)
27 de febrero 2020
Volumen 368 página(s) m754

Los antidepresivos, tricíclicos e ISRS, dan lugar a disfunción sexual con mucha frecuencia (para la mayoría de ellos, superior a 50% de los pacientes). No obstante, la posibilidad de disfunción sexual prolongada tras la finalización del tratamiento fue notificada por primera vez en 1991. En 2006 este cuadro fue caracterizado como síndrome, actualmente conocido como disfunción sexual posterior a ISRS, o PSSD.

Esta cuestión fue revisada recientemente en Butlletí Groc: https://www.icf.uab.cat/es/download/enllac/assets/pdf/productes/bg/es/bg312.18e.pdf

En mayo de 2019 el comité de farmacovigilancia de la EMA concluyó que la disfunción sexual tras tratamiento con antidepresivo ISRS e ISRNA es un cuadro clínico real. Un mes más tarde, la EMA obligó a modificar todas las fichas técnicas correspondientes, para que reflejaran esta posibilidad. [Algo muy importante para los afectados, los cuales han recibido repetidamente mensajes de su médico en el sentido de que el medicamento no podía ser el responsable del cuadro; véase Healy y Mangin-103204.]

Los síntomas son anestesia de genitales, disminución de la libido, disfunción eréctil, inhibición de la excitación y el orgasmo, orgasmo no placentero o débil, y eyaculación prematura. Las alteraciones sensoriales pueden extenderse a otras regiones aparte de los genitales, y manifestarse como un amortiguamiento más generalizado de la reactividad (excitación), en ocasiones denominada entumecimiento emocional.

Un paciente describía lo siguiente: “Me siento incomprendida por los médicos, incapacitada porque me siento mal, y cuando la gente habla de sexo no me siento como parte de la vida sexual, marginado”.

No se conocen los mecanismos de los cambios sensoriales asociados a los ISRS. El adormecimiento de genitales podría ser mediado por la acción de los ISRS sobre los canales de sodio de la membrana celular. Por ejemplo, los antidepresivos que actúan sobre los canales de sodio son muy utilizados en el tratamiento del dolor neuropático.

El PSSD ha sido descrito en pacientes de ambos sexos de todas las edades. Puede comenzar tras unas pocas dosis, o también tras años de tratamiento. Algunos pacientes mejoraron parcialmente de manera espontánea con el tiempo (en ocasiones unos años), y otros experimentan breves remisiones (de unos días). Esto sugiere que estos efectos no son consecuencia de una lesión permanente.

El riesgo, la prevalencia y la incidencia del PSSD son desconocidas por el momento. Los pacientes no suelen ser advertidos de este riesgo.

El diagnóstico del PSSD es difícil, y no existen criterios diagnósticos reproducibles. El diagnóstico sólo se basa en los síntomas, los cuales son muy variables, en intensidad y en persistencia. Es fácil pasar por alto el PSSD, no sólo por ser un cuadro del que los profesionales sanitarios no están concienciados.

El PSSD posterior a ISRS o ISRNA no tiene tratamiento conocido. Se han probado de manera anecdótica fármacos que actúan sobre receptores dopaminérgicos y serotoninérgicos, así como inhibidores de la fosfodiesterasa (sildenafilo y análogos). Ninguna de estas medidas ha reducido los síntomas.

Se comenta también el PSSD posterior a finasterida y otros inhibidores de la 5-alfa-reductasa usados para la calvicie o para el tratamiento de la hipertrofia de próstata. Ambos cuadros comparten algunos síntomas, como anestesia genital, disminución de la libido, disfunción eréctil y dificultades de eyaculación.