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Última actualización: 1/7/2020
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Abrams DI, Guzmán M. Can cannabis cure cancer?1
JAMA Oncology (JAMA Oncology)
2020
página(s) 1

Muchos pacientes con cáncer creen, sobre todo por la lectura de testimonios en internet, que los aceites y tinturas de cannabis con concentraciones elevadas de THC y/o de CBD pueden curar su enfermedad. ¿En que se basan estas creencias?

Una propiedad deseable de los fármacos antineoplásicos es su fijación preferente en las células malignas. Tanto in vitro como en ratones, los cannabinoides inducen apoptosis de células neoplásicas sin efecto negativo sobre la viabilidad de las células no malignas normales. Además, en algunos modelos en ratón, la administración combinada de cannabinoides junto a quimioterápicos antineoplásicos o radioterapia estándar tienen un efecto sinérgico para reducir el tamaño del tumor, sin signos de toxicidad relevante [Velasco G, Sánchez C, Guzmán M. Towards the use of cannabinoids as antitumour agents. Nat Rev Cancer. 2012;12(6):436-444. doi:10.1038/nrc3247].

De todos modos, es bien sabido que en oncología lo que se observa en cultivos o en modelos animales no siempre se traduce en un efecto clínico beneficioso.

Una revisión sistemática de 34 estudios in vitro y en animales concluyó que hay “pruebas insuficientes” de efecto terapéutico, una conclusión obvia.

Algunas notificaciones publicadas han sugerido un efecto beneficioso de cannabinoides, en un niño con leucemia linfoblástica aguda terminal; en internet abundan las fotografías de tumores cerebrales cuyo tamaño se redujo tras tratamiento con cannabinoides diversos, generalmente después de que los tratamientos convencionales hubieran fracasado.

En la serie de casos más amplia publicada hasta ahora, a conocimiento de los autores, se reúnen experiencias en 119 pacientes que recibieron preparados de cannabinoides de calidad farmacéutica comprobada. Sólo en 28 el CBD fue el tratamiento único que recibieron los pacientes, pero los autores notifican respuestas clínicas aparentes en un 92% de los pacientes con tumores sólidos, y sólo ofrecieron información detallada sobre dos pacientes, con tumores cerebrales raros.

Hasta ahora los escasos ensayos clínicos sobre tratamiento de cáncer con cannabinoides se han concentrado en pacientes con glioblastoma, lo que es lógico dados los resultados de la investigación preclínica en esta cuestión. En un estudio piloto en fase I 9 pacientes recibieron THC por vía intracraneal. Aunque no se pudieron sacar conclusiones debido al bajo número de participantes, el tratamiento pareció desprovisto de toxicidad, y se apreció reducción del crecimiento tumoral y reducción de marcadores bioquímicos en algunos pacientes.

En un ensayo en fase II con distribución aleatoria, con un preparado de administración bucal con proporción 1:1 de THC y CBD (también llamados nabiximoles) (Sativex®), añadido a temozolamida a dosis altas, en 21 pacientes con glioblastoma recurrente, y publicado solamente en forma de resumen, se notificó cierta eficacia como adyuvante de la quimioterapia sobre la tasa de supervivencia al cabo de un año, que fue de 83% en el grupo experimental, comparada con 56% en el grupo placebo (p=0,042). La supervivencia mediana fue de más de 550 días con los cannabinoides, comparado con 369 días en los que recibieron placebo.

Hay otros ensayos clínicos en curso. Uno en fase III, con preparados de THC + CBD en proporciones 1:1 y 4:1, en pacientes con glioblastoma recurrente (ACTRN12617001287325). Otro, un ensayo abierto en fase II para evaluar un preparado de THC + CBD en proporción 1:1 junto a radioterapia estándar en pacientes con glioblastoma de recién diagnóstico (NCT03529448).

Dada la elevada expresión de los receptores CB1 en el cerebro, parece lógico evaluar el efecto del cánnabis sobre el cáncer en pacientes con tumor cerebral. No obstante, se ha demostrado que también hay expresión de receptores CB1 y CB2 en otros tumores humanos. En ocasiones una mayor expresión de los receptores cannabinoides se ha asociado a mejores resultados. Quizá sea conveniente considerar la aplicación de pruebas diagnósticas de expresión de receptores CB1 y CB2 en todos los tumores (o idealmente de biomarcadores de su actividad), con el fin de generar una base de datos que permita generar conocimiento sobre la relación entre estos y el pronóstico, y para aclarar si es sugerible una intervención terapéutica a base de cannabinoides.

El cánnabis y los preparados de cannabinoides tienen mucha utilidad como intervenciones farmacológicas y pueden ser recomendados para el tratamiento de muchos síntomas frecuentes en pacientes con cáncer, como anorexia, náusea, vómito, dolor, insomnio y ansiedad. Algunas encuestas indican que los oncólogos son los especialistas médicos más favorables al consumo de cánnabis por sus pacientes, pero la mayoría confiesa que tiene conocimientos insuficientes para hacer recomendaciones al paciente.

En la actualidad no hay pruebas que indique que el cánnabis sea peligroso para los pacientes oncológicos, aunque convienen algunas precisiones. Por ejemplo, el CBD es un potente inhibidor de algunas isoformas del citocromo P450, de modo que los pacientes que lo consuman en dosis elevada corren el riesgo de que los niveles plasmáticos de algunos quimioterápicos aumenten demasiado y sean causa de mayor toxicidad. Por otra parte, un estudio retrospectivo ha sugerido que en los pacientes que consumen cánnabis la respuesta a la inmunoterapia con inhibidores de la proteína 1 de la muerte celular programada (inhibidores PD-1) puede estar disminuida.

Los autores concluyen que a pesar de los resultados prometedores de la investigación preclínica, todavía se deben producir datos sobre las intervenciones terapéuticas basadas en cannabinoides en clínica, y advierten que la clasificación del cánnabis en la Lista I de estupefacientes impide avanzar en esta investigación en todo el mundo.