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Última actualización: 13/12/2019
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Rejón R. La chequera de las farmacéuticas para médicos y congresos: 1.130 millones de euros en cuatro años
eldiario.es (eldiario.es)
9 de julio 2019
página(s) 8

Se reproducen unos pocos párrafos de este artículo sobre la información que ofrece Farmaindustria relativa a pagos a profesionales sanitarios, por varios conceptos, como retribuciones personales, transferencias de valor, viajes, inscripciones a cursos y congresos y otras actividades:

"...La médica y diputada regional por Más Madrid, Mónica García, difiere de esa interpretación: "El conocimiento es seguramente el mayor valor intangible de cualquier sistema sanitario y, por lo tanto, es demasiado valioso y corruptible como para confiárselo solo a los intereses particulares del mercado de la farmaindustria".

En aquel Facoelche de 2016, un oftalmólogo jefe de servicio en un hospital público justificaba las transferencias: "Siempre hemos tenido el apoyo de la industria que ha cubierto ese papel que de alguna manera debería haber cubierto el sistema sanitario". En su intervención pública insistía en que "la administración está incumpliendo en mantener la formación continuada de los profesionales y darles una tabla remunerativa que les permita afrontar todo eso. Eso se ha subsanado con la ayuda de la industria".

En ese sentido, Mónica García, cambia la perspectiva para asegurar que "es inconcebible que una empresa como la sanidad pública no se haga cargo de la formación y el conocimiento de sus profesionales. Solo así se podrían limitar las consecuencias tanto en salud como en gasto innecesario de esas relaciones viciadas entre administraciones, sociedades científicas, profesionales y las farmacéuticas".

Sin control oficial, ni siquiera de Hacienda

Con todo, este código ético no es una regulación legal obligatoria. Se trata de un pacto voluntario para las compañías que estén adscritas a Farmaindustria. Cada empresa elabora su listado y lo publica según su criterio: algunos son bastante accesibles y otros mucho más intrincados. No existe un estándar que los unifique.

Al final, esa transparencia se convierte en 190 listados diferentes ubicados en sedes distintas. Miles de entradas escasamente sistematizadas. De hecho, esos documentos introducen leyendas que indican que, de su consulta, "no se deriva una habilitación" para, por ejemplo, realizar el "cruce con las informaciones publicadas en los sitios web de otros asociados". Eso significa que si se quiere comprobar con precisión cuánto dinero recibe al año una determinada asociación médica o un responsable de servicio desde la industria, deben revisarse os datos de cada compañía por separado.

Estos avances voluntarios sin fiscalización oficial hacia la transparencia implicaron una pequeña revolución por parte del colectivo médico. Muchos sanitarios se negaron a que, al darse publicidad con nombre y apellidos a las cantidades que sumaban los gastos de matrícula, asistencia o alojamiento a congresos, seminarios o eventos, el Ministerio de Hacienda pudiera exigir la tributación en especie. La normativa fiscal ya pedía esa declaración –como recordó el Ministerio de Hacienda–, pero eran datos poco rastreables.

Lejos de aplicar esa regulación, y tras votar una proposición no de ley defendida también por Ciudadanos, el ministro de Hacienda del PP, Cristóbal Montoro, accedió a modificar el reglamento: "Se dotará de mayor precisión a la norma, al clarificar que no tiene la consideración de rendimiento del trabajo en especie la participación de los trabajadores sanitarios en cursos de formación financiados por terceros que comercialicen bienes o servicios". Se dejan así exentos de tributación esos pagos a los profesionales que acudieran a encuentros profesionales a costa de los fondos transferidos por los laboratorios."