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Última actualización: 19/8/2019
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Brownlee S, Garber J. Overprescribed: High cost isn’t America’s only drug problem
STAT Daily Recap (STAT Daily Recap)
2 de abril 2019
página(s) 5

Entre 2000 y 2012 la proporción de adultos en EEUU que tomaban cinco o más medicamentos casi se dobló, desde 8,2% a 15%.

Actualmente un 42% de los mayores de 65 años toma cinco o más medicamentos diariamente.

El rápido incremento del número de medicamentos que toman las personas mayores ha dado lugar a un importante aumento de los efectos indeseados graves. Los autores calculan que en 2018 uno de cada cinco ciudadanos de EEUU, es decir, 10 millones de personas, experimentaron una reacción adversa a un medicamento. Más de 250.000 personas fueron hospitalizadas a causa de una reacción adversa a un medicamento. Si no se hace nada, en la próxima década se producirán 4,6 millones de ingresos hospitalarios de ciudadanos de edad avanzada, 74 millones de visitas ambulatorias y casi 150.000 muertes prematuras.

Dicen los periodistas autores de este artículo: “En el curso de nuestra investigación y nuestras entrevistas con pacientes, clínicos y otros profesionales sanitarios, se han citado con frecuencia las actividades de la industria farmacéutica para promover el consumo innecesario y dañino de medicamentos.

La industria influye a través de los anuncios dirigidos al público. En 2016 gastó 6.000 M$ en publicidad dirigida a los consumidores, que subrayan los efectos beneficiosos de los medicamentos pero sólo ofrecen descripciones rápidas o en letra pequeña sobre los efectos indeseados. Cuando un paciente “pregunta a su médico” sobre un medicamento, es probable que el médico se lo prescriba, incluso aunque el medicamento no esté indicado.

También los médicos que evitan el contacto con visitadores médicos y la asistencia a comidas pagadas tienen dificultades en gestionar la influencia de la industria. Las guías de práctica clínica (GPC) a las que el médico recurre para orientar su prescripción son pagadas por compañías farmacéuticas, que a menudo diseñan ellas mismas los ensayos y contratan a escritores médicos que les abrillanten los resultados. Para empeorar el panorama, estos ensayos raramente incluyen a pacientes de edad avanzada, de manera que no se sabe la susceptibilidad de estos pacientes a los efectos adversos de los medicamentos.

Considérense por ejemplo las GPC sobre hipertensión arterial: dado que la hipertensión se define por cifras de presión arterial cada vez más bajas, las personas de edad avanzada reciben más medicamentos, los cuales incrementan el mareo, la somnolencia y las caídas, y disminuyen su calidad de vida.