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Última actualización: 24/6/2019
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Di Forti M, Quattrone D, Freeman TP, Tripoli G, Gayer-Anderson C, Quigley H, Rodriguez V, Jongsma HE, Ferraro L, La Cascia C, La Barbera D, Tarricone I, Berardi D, Szöke A, Arango C, Tortelli A, Velthorst E, Bernardo M, Del-Ben CM, Menezes PR, Selten J-P, Jones PB, Kirkbride JB, Rutten BPF, de Haan L, Sham PC, Van Os J, Lewis CM, Lynskey M, Morgan C, Murray R, FRS the EU-GEI WP2 Group. The contribution of cannabis use to variation in the incidence of psychotic disorder across Europe (EU-GEI): a multicentre case-control study
The Lancet Psychiatry (The Lancet Psychiatry)
19 de marzo 2019
página(s) 1

En este estudio financiado por varias instituciones públicas europeas y de Brasil, 901 adultos (de entre 18 y 64 años) que sufrieron un primer episodio de psicosis entre 2010 y 2015 en 11 centros en Europa y Brasil fueron emparejados con 1.200 controles de base poblacional sin psicosis. Los participantes respondieron cuestionarios sobre su consumo de cánnabis a lo largo de la vida. Los análisis también consideraron la concentración publicada de THC del cánnabis consumido en cada país.

En el conjunto de los participantes, el consumo diario de cánnabis, comparado con ningún consumo o consumo ocasional, se asoció a un riesgo tres veces mayor de episodio psicótico [OR=3,2 (IC95%, 2,2-4,1)]. El consumo diario de cánnabis de potencia elevada (10% de THC o más) se asoció a un aumento de riesgo de casi cinco veces [OR=4,8 (IC95%, 2,5-6,3)].

Los riesgos atribuibles (RA) poblacionales calculados suponiendo una relación de causalidad indicaron que si se eliminara el consumo de cánnabis de potencia elevada, se podría prevenir un 12,2% de los primeros episodios de psicosis; estos valores de RA alcanzaron un 30,3% en Londres y un 50,3% en Amsterdam.

Las tasas de incidencia de primer episodio psicótico en cada uno de los 11 centros mostraron una correlación positiva con la prevalencia de consumo de cánnabis de potencia elevada en los controles de cada centro (r=0,7; p=0,0286) y con la prevalencia de consumo diario (r=0,8; p=0,0109).

Los autores interpretan que las diferencias de prevalencia del consumo diario y las diferencias en el consumo del cánnabis de potencia elevada contribuyeron a la amplísima variabilidad en la incidencia de episodios psicóticos en los 11 centros estudiados, y que la creciente disponibilidad de cánnabis de potencia elevada tiene importantes implicaciones para la salud pública.

Concluyen que “si se supone una relación causal, la proporción de episodios psicóticos en el conjunto de la muestra atribuible al consumo diario de cánnabis es de 20,4%”.

[Por una parte, es muy posible que la asociación entre consumo de cánnabis y psicosis sea bidireccional; también es cierto que esto no es contradictorio con el hecho que el cánnabis incremente el riesgo de psicosis, en un 20%). Por otra parte, algunos aspectos metodológicos (recogida de información con cuestionario rellenado por cada participante, consideración “ecológica” –por países– de la concentración de THC y otros) confieren debilidad al estudio para poder atribuir la asociación a un efecto causal.]