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Última actualización: 24/6/2019
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Qato DM, Ozenberger K, Olfson M. Prevalence of prescription medications with depression as a potential adverse effect among adults in the United States
Journal of the American Medical Association (JAMA)
12 de junio 2018
Volumen 319 nº 22 página(s) 2289-98

Los resultados de este estudio transversal muestran que en EEUU aumenta el consumo de fármacos que pueden ser causa de depresión (según conste depresión como posible efecto indeseado en las fichas de Micromedex), y que cuantos más fármacos con este posible efecto indeseado toma una persona, mayor es la prevalencia de depresión.

Se utilizaron datos de 26.192 mayores de 17 años que respondieron a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES) entre 2005 y 2014.

Se aplicaron modelos multivariados para examinar la asociación entre el consumo de estos fármacos y la presencia de depresión. Los análisis se realizaron en el conjunto de la población, también tras excluir a los que consumían algún antidepresivo, y en los que consumían antidepresivos y tenían hipertensión.

La edad media fue de 46 años; 51% mujeres.

Alrededor de 37,2% habían consumido por lo menos un fármaco posible causante de depresión en los 30 días anteriores (por ej., un inhibidor de la bomba de protones, IBP). Esta proporción aumentó con el paso del tiempo de 35% en 2005 a 38,4% en 2014.

La prevalencia de depresión en el conjunto fue de 7,6%; en las personas que no consumían ninguno de estos fármacos fue de 4,7%, 7% en las que consumían uno y 15% en las que consumían tres o más (estos eran 6,9% de toda la población examinada).

Un 7,9% consumía un fármaco antihipertensivo potencialmente causante de depresión (metoprolol y atenolol). El consumo de IBP y de antihistamínicos H2 potenciales causantes de depresión aumentó de 5,4% en 2005 y 2006 a 9,5% en 2013 y 2014. En consumo de varios analgésicos y relajantes musculares (ibuprofeno, hidrocodona y ciclobenzaprina), ansiolíticos, sedantes e hipnóticos (zolpidem, clonacepam, loracepam) y el de montelukast se mantuvieron estables. En mujeres el consumo de contraceptivos hormonales y de tratamiento hormonal sustitutivo se mantuvo estable.

La asociación independiente entre consumo de los fármacos potenciales causantes de depresión y depresión del consumidor persistió en los análisis de sensibilidad.

Se registró una sorprendente tasa de prevalencia de depresión en las personas que consumían gabapentina y ciclobenzaprina de manera concomitante.

La mayor parte de las asociaciones de fármacos identificadas como asociadas a la presencia de depresión en el consumidor contenían metoprolol o atenolol, omeprazol, hidrocodona o gabapentina.