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Última actualización: 19/10/2018
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Sinha MS, Curfman GD, Carrier MA. Antitrust, market exclusivity, and transparency in the pharmaceutical industry
Journal of the American Medical Association (JAMA)
12 de junio 2018
Volumen 319 nº 22 página(s) 2271-2

Se describen varios ejemplos de estrategias aplicadas por compañías farmacéuticas para alargar de hecho la exclusividad de mercado de productos cuya patente ya había caducado.

En un caso, Pfizer presentó demanda contra J&J y Janssen Biotech por comportamiento anticompetitivo con infliximab (Remicade®), con ventas anuales en EEUU de unos 5.000 M$. Pfizer había lanzado su versión biosimilar de infliximab-dyyb (Inflectra®) en 2016, y se enfrentó con lo que J&J denominaba un “plan de preparación ante un biosimilar”. Pfizer alegó que J&J ofrecía contratos de exclusividad con descuentos y otras reducciones coercitivas a las mutuas de asistencia, dirigidos a evitar que Inflectra® ganara cuota de mercado y de presentar un panorama difícil a otras compañías que estuvieran planeando la comercialización de nuevos biosimilares de infliximab. Pfizer presentó datos que demostraban que un 90% de los adquirientes que usaban infliximab no compraron una sola unidad de Inflectra®, que se quedó con una cuota de mercado de 4%. J&J respondió a la entrada de Inflectra® en el mercado con un aumento de 9% sobre el precio de Remicade®.

Se pueden sacar varias lecciones de este caso y de otros descritos en el artículo.

La primera es que una compañía con un poder de mercado importante puede excluir a sus competidores del mercado. Sobre todo a través de contratos con cláusulas que limitan los formularios, obligan al tratamiento escalonado o a la autorización previa, o aumentan los gastos de los consumidores en forma de copagos.

La segunda lección es que las legislaciones antimonopólicas pueden revelar informaciones cruciales sobre los precios reales y las relaciones entre compañías farmacéuticas, gestores farmacéuticos (de las mutuas o de Medicaid o Medicare) y pagadores (las propias mutuas).

Los descuentos y descuentos en especie están oscurecidos por contratos confidenciales, difícilmente accesibles incluso para los pagadores.

Estas tácticas son aplicadas junto a una amplia gama de otras estrategias anticompetitivas utilizadas por la industria farmacéutica en los últimos años. En el curso de procesos judiciales se han puesto de manifiesto conspiraciones entre compañías para fijar precios y limitar la competencia. Se hace referencia a que entre Sanofi, Novo Nordisk y Lilly se han puesto de acuerdo para que el precio de la insulina en EEUU aumentara en más de 150% en cinco años.

En otro caso, 46 fiscales de estados demandaron a 18 compañías de genéricos por haberse coordinado en la fijación de precios.

Se hace referencia a las prácticas de Turing Pharmaceuticals, fabricante de pirimetamina (Daraprim®), que impidió a compañías rivales que obtuvieran las muestras del medicamento que necesitaban para sus estudios de bioequivalencia.