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Última actualización: 28/10/2020
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Samper E. ¿Y por qué no una farmacéutica pública?
eldiario.es (eldiario.es)
19 de abril 2018
página(s) 1

Reproducimos la interesante reflexión de E Samper en eldiario.es sobre la necesidad de una compañía farmacéutica pública que oriente el desarrollo de fármacos a las principales necesidades de salud, que incluye un comentario sobre la iniciativa de entidades públicas en EEUU para crear una compañía farmacéutica controlada por el sector sanitario:

Un documento recientemente filtrado de Goldman Sachs, uno de los grupos de inversión más importantes del mundo, y que se suponía iba dirigido exclusivamente a sus clientes, ha levantado una gran polémica en todo el mundo. ¿La razón? Decir por escrito y en voz alta una perogrullada que casi todos sabemos pero que pocos se atreven a decir: Las farmacéuticas se centran en la rentabilidad para el desarrollo de medicamentos y, por tanto, hay muchos más recursos puestos en tratamientos crónicos que en tratamientos curativos.

Estos son algunos de los fragmentos más jugosos del controvertido informe con el título "La revolución del genoma": "¿Es curar a los pacientes un modelo de negocio sostenible? [...] El potencial para administrar curas en una sola dosis es uno de los aspectos más atractivos de la terapia génica, la terapia con células modificadas genéticamente y la edición genética. Sin embargo, tales tratamientos ofrecen una perspectiva muy diferente con respecto a los ingresos recurrentes en comparación con las terapias crónicas. Mientras esta propuesta conlleva un increíble valor para los pacientes y la sociedad, podría representar un desafío para los desarrolladores de la medicina genómica que buscan un flujo de dinero mantenido".

También comentan el famoso caso del tratamiento curativo de la hepatitis C de Gilead, Sovaldi. Paradójicamente (o de sentido común, según se mire), la gran eficacia curativa de este tratamiento en los pacientes ha hecho que los beneficios de este medicamento se desplomen conforme se iban curando. Básicamente, este tratamiento está muriendo económicamente por su éxito médico. Es sólo un ejemplo paradigmático más de que lo que puede ser mejor para la sociedad no tiene por qué serlo para una empresa.

Y si hay que especular con el cáncer para ganar más dinero, pues se especula. Porque por mucho que las potentes secciones de marketing de las empresas farmacéuticas insistan en vendernos la moto como si fueran hermanitas de la caridad, la realidad es que están ahí para ganar dinero principalmente. Que la humanidad se beneficie más o menos de ello es algo colateral.

Precisamente por estos obvios conflictos de intereses entre las farmacéuticas y la sociedad, por un lado y, por otro, la visión en el horizonte de tratamientos curativos muy prometedores como la herramienta de modificación genética CRISPR, somos cada vez más las voces que defendemos la creación de farmacéuticas públicas, centradas en la sociedad y no en los beneficios, de la misma forma que tenemos una Sanidad pública.

La idea podría sonar extravagante e incluso delirante en un primer vistazo, pero las principales barreras para la creación de farmacéuticas públicas no son de medios sino de voluntad política y apertura de mente. Además, no faltan los datos que respalden esta postura y animen a llevar adelante su creación. Por ejemplo, la amplia mayoría de la investigación de los tratamientos más novedosos comienzan en sus primeras fases en entidades públicas, con fondos públicos (universidades, centros de investigación...). Cuando ya un determinado tratamiento es lo suficientemente prometedor como para llevarlo a ensayos clínicos en humanos es entonces cuando las grandes farmacéuticas se interesan, negociando de diferentes formas para "adquirir" dicho producto, beneficiándose de todo el dinero invertido años atrás.

Hay que tener en cuenta que la investigación básica no suele y no tiene por qué ser rentable. La absoluta mayoría de tratamientos en fases tempranas de investigación se quedan en nada y por ello, precisamente, a las farmacéuticas les resulta poco atractivo este enfoque. Es mucho más sencillo y rentable dejar que las instituciones públicas hagan el trabajo sucio y poco rentable hast