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Última actualización: 9/11/2018
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Corvol J-C, Artaud F, Cormier-Dequaire F, Rascol O, Durif F, Derkinderen P, Marques A-R, Bourdain F, Brandel J-P, Pico F, Lacomblez L, Bonnet C, Brefel-Courbon C, Ory-Magne F, Grabli D, Klebe S, Mangone G, You H, Mesnage V, Lee P-C, Brice A, Vidailhet M, Elbaz A, for the DIGPD Study Group. Longitudinal analysis of impulse control disorders in Parkinson disease
Neurology (Neurology)
17 de julio 2018
Volumen 91 nº 3 página(s) e189-201

El objetivo de este análisis de datos de un estudio multicéntrico de cohortes de pacientes consecutivos con enfermedad de Parkinson de un mínimo de 5 años de evolución fue investigar la relación longitudinal dosis-efecto entre recibir tratamiento con agonistas dopaminérgicos (pramipexol, ropinirol, rotigotina, apomorfina) y los trastornos de la impulsividad (TI). El seguimiento fue de hasta 5 años (adicionales).

Los TI fueron evaluados en entrevistas semiestructuradas presenciales.

De 411 pacientes (40,6% mujeres, edad media de 62,3 años, seguimiento promedio de 3,3 años), 356 (86,6%) habían consumido un agonista dopaminérgico por lo menos en una ocasión desde el inicio de la enfermedad. En 306 pacientes sin TI al inicio, la incidencia acumulada durante 5 años de TI fue de 46,1% (IC95%, 37%-56%).

La incidencia en los que había tomado un agonista de la dopamina fue de 51,5% (IC95%, 42%-62%), y en los que no los habían consumido nunca fue de 12,4% (IC95%, 4,8%-30%).

La prevalencia de TI aumentó desde 19,7% al inicio a 32,8% a los 5 años. Los TI se asociaron a uso de un agonista dopaminérgico en cualquier momento [RR=4,23 (IC95%, 1,78-10,09)]. La dosis media y la duración del tratamiento mostraron asociación independiente con la incidencia de TI, y las relaciones dosis-efecto fueron significativas.

Los análisis similares realizados sobre la levodopa no mostraron esta asociación, por lo menos con la misma magnitud.

Los TI mejoraron de manera progresiva tras la retirada del agonista dopaminérgico.

Los autores concluyen que en este estudio en pacientes con enfermedad de Parkinson caracterizados por una elevada prevalencia de tratamiento con agonistas dopaminérgicos, la incidencia acumulada en cinco años de trastornos de la impulsividad fue de alrededor de 46%. Estos trastornos mostraron una fuerte asociación con el consumo de agonistas dopaminérgicos, y se resolvieron de manera progresiva tras la retirada del fármaco.