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Última actualización: 18/3/2019
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Ramaekers JG. Driving under the influence of cannabis. An increasing public health concern
Journal of the American Medical Association (JAMA)
10 de abril 2018
Volumen 319 nº 14 página(s) 1433-4

Como consecuencia de la legalización progresiva del consumo médico y recreativo de cánnabis, aumentará el número de personas que conduzcan bajo los efectos de los cannabinoides, de manera que la relación entre consumo de cánnabis e incremento del riesgo de accidentes de tráfico (con un riesgo relativo modesto, de 1,2 a 2,0) cobra un interés creciente.

Los efectos del THC son máximos en la hora siguiente a su consumo, y decrecen en las 2 a 4 h siguientes. En voluntarios sanos se ha registrado una relación directa entre dosis consumida y magnitud de la afectación de las habilidades para conducir. También se ha evaluado su potenciación con alcohol, que refleja una situación común (conducir habiendo consumido alcohol y cánnabis).

En este comentario se revisan trabajos sobre la afectación de la capacidad de conducción de vehículos, en laboratorio, en simuladores y en conducción real.

Hay pocos datos disponibles sobre la afectación de la conducción de vehículos en consumidores crónicos de cánnabis, que pueden haber desarrollado tolerancia a estos efectos.

Se cita un estudio sobre afectación de la capacidad de conducción, de magnitud relacionada con la dosis, con dronabinol (THC sintético), prescrito a pacientes con anorexia, en pacientes con náuseas y vómitos por quimioterapia, y en pacientes con dolor. Se ofrecen datos sobre concentraciones plasmáticas de THC y su relación con la afectación de la capacidad de conducción de vehículos.

Un problema que dificulta la interpretación de los estudios epidemiológicos sobre consumo de cánnabis y accidentes de tráfico es que las muestras de sangre para cribado de drogas se suelen tomar 3-4 horas después del accidente. Generalmente las concentraciones de THC en estas muestras son muy bajas (alrededor de 1 ng/mL), y no representativas de las del momento del accidente, porque disminuyen con rapidez. Además, una concentración baja de THC en sangre no indica necesariamente que haya habido consumo reciente, pues también podría ser consecuencia de un consumo pasado, en conductores no afectados por el THC. Por lo tanto la mayor parte de los estudios no han podido estimar el riesgo en conductores en el momento del accidente. Los estudios en los que no se tomaron muestras poco después del accidente han registrado típicamente asociaciones de mayor magnitud (valores de OR de 2 a 14) entre consumo de cannabis (considerado como concentración 5 ng/mL) y riesgo de accidente.

Un informe de la OMS cifra en más de 8.700 las muertes por accidente de tráfico atribuibles a consumo de cánnabis, en el mundo, en 2013. Una cifra mucho más baja que la de muertes por accidente de tráfico atribuibles a consumo de alcohol, que habría sido de 188.000 en el mismo año.