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Última actualización: 18/6/2018
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Lembke A, Papac J, Humphreys K. Our other prescription drug problem
The New England Journal of Medicine (N Engl J Med)
22 de febrero 2018
Volumen 378 nº 8 página(s) 693-5

La atención a la epidemia de muertes por intoxicación por opiáceos en EEUU no se ha acompañado de la consideración de otra epidemia, de la que apenas se habla, de muertes causadas por intoxicación por benzodiacepinas, sobre todo alprazolam, clonacepam, diacepam y loracepam.

Entre 1996 y 2013 el número de personas adultas que recibió una prescripción de una benzodiacepina aumentó en 67%, de 8,1 millones a 13,5 millones. En este período la cantidad de benzodiacepinas consumidas se multiplicó por más de tres, y pasó de 1,1 kg a 3,6 kg de equivalentes de loracepam por 100.000 adultos. Según datos del NIDA, las muertes por intoxicación aguda por benzodiacepinas aumentaron desde 1.135 en 1999, a 8.791 en 2015.

A pesar de ello, los efectos adversos del abuso, el mal uso y la adicción a benzodiacepinas siguen siendo desconocidos. En tres cuartas partes de los casos de muerte por intoxicación por benzodiacepina, también había un opiáceo involucrado.

En 2012 en EEUU se escribieron 37,6 prescripciones de benzodiacepinas por cada 100 habitantes. Alprazolam, clonacepam y loracepam se encuentran entre los 10 psicofármacos más consumidos. El gasto de Medicaid en benzodiacepinas aumentó en casi 40 M$ entre 1991 y 2009, a pesar de que los precios en general disminuyeron.

A pesar del incremento del riesgo de intoxicación en pacientes que toman una benzodiacepina y un analgésico opiáceo de manera simultánea, la coprescripción casi se dobló entre 2001 (9%) y 2013 (17%). El consumo de fármacos z (zolpidem, eszopiclona) junto con opiáceos también se asocia a mayor mortalidad.

Existen nuevas benzodiacepinas muy potentes que están penetrando en el mercado ilegal. Son manufacturadas en laboratorios clandestinos, y no se pueden distinguir de las benzodiacepinas “legales”. Son potencialmente tan mortales como el fentanilo. Por ejemplo, el clonazolam es un análogo de clonacepam, tan potente que debe ser dosificado por microgramos, con balanzas de alta precisión; puede ser adquirido a través de internet, como “producto químico para la investigación”, y puede ser enviado a cualquier parte.

La magnitud de los daños causados por las benzodiacepinas ilegales de alta potencia debe ser todavía determinada. La prescripción excesiva de benzodiacepinas podría estar alimentando el consumo de análogos sintéticos ilegales, del mismo modo que la prescripción excesiva de analgésicos opiáceos ha alimentado los incrementos de consumo de heroína y fentanilo ilegales.