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Última actualización: 21/7/2018
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Ref. ID 102530
 
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Johansen ME. Gabapentinoid use in the United States 2002 rhrough 2015
JAMA Internal Medicine (JAMA Intern Med)
febrero 2018
Volumen 178 nº 2 página(s) 292-4

Gabapentina y pregabalina están autorizadas por la FDA para el tratamiento de las convulsiones parciales y de la neuralgia postherpética. Gabapentina enacarbilo ha sido autorizada para el tratamiento del síndrome de piernas inquietas. La pregabalina está además autorizada para la neuropatía diabética periférica, el dolor neuropático asociado a lesión de medula espinal, y la fibromialgia. Estos fármacos, sobre todo la gabapentina en EEUU, se usan con frecuencia para indicaciones no autorizadas.

El objetivo de este estudio fue caracterizar sus patrones de utilización en EEUU. Se realizó un estudio en dos cohortes parcialmente superpuestas, incluidas en los estudios de gastos médicos (MEPS) en EEUU, promovidos por la AHRQ y los CDC.

Se excluyó a los menores de 18 años. Se identificaron las prescripciones de gabapentinoides, benzodiacepinas (incluidos zolpidem y eszopiclona) y opioides.

Se incluyó a 346.177 personas, entre 2002 y 2015. La edad media de los usuarios de gabapentinoides fue de 59 años (62,1% mujeres). El porcentaje de personas usuarias de gabapentina y/o pregabalina aumentó de 1,2% (IC95%, 1,1-1,4) en 2002, a 3,9% (IC95%, 3,6%-4,3%) en 2015 (incremento de 10% anual). El fármaco más utilizado fue gabapentina (82,6% de los expuestos).

Antes de 2008 el consumo de gabapentina no había aumentado, pero lo hizo a partir de 2008. El consumo de pregabalina alcanzó una meseta en 2008 y no siguió aumentando a partir de entonces.

Se registraron incrementos de consumo en los mayores de 64 años y en personas con diabetes. Además, se registró un uso creciente de gabapentinoides en pacientes con comorbididad, y en asociación con alguna benzodiacepina o analgésico opiáceo.

El autor concluye que el consumo de gabapentinoides aumentó en más de tres veces entre 2002 y 2015. Una parte de este incremento fue atribuible a la introducción de la pregabalina, pero en los últimos años el que ha aumentado ha sido el de gabapentina. El consumo se concentró en personas mayores con numerosas patologías asociadas y con uso concomitante de benzodiacepinas y analgésicos opiáceos.

El autor concluye: “La combinación de gran cantidad de datos de farmacovigilancia, un efecto de magnitud limitada, la preocupación por el riesgo de intoxicación si se combinan con opiáceos y las tasas elevadas de uso en indicaciones no autorizadas, que se asocian a incidencia elevada de efectos adversos, plantea una preocupación grave por el consumo de gabapentinoides.”