Sistema de Información Esencial en Terapéutica y Salud

@SIETES7

Última actualización: 29/10/2020
SIETES contiene 93137 citas

 
Ref. ID 102452
 
Tweet
Mir de Francia R. Los fabricantes de opioides fijan a España como nuevo mercado
eldiario.es (eldiario.es)
11 de febrero 2018
página(s) 1

eldiario.es ha publicado un magnífico artículo sobre la epidemia de muertes por intoxicación aguda por analgésicos opiáceos y su contagio a otros países, España en particular.

Se peden encontrar datos sobre consumo de analgésicos opiáceos en Cataluña en: http://medicaments.gencat.cat/ca/professionals/seguretat/fitxes-seguretat/Riscos-associats-a-lus-concominant-dopioides-i-benzodiazepines/

El pasado mes de mayo una docena de congresistas estadounidenses enviaron una carta a la Organización Mundial de la Salud instándole a que “haga cuanto esté en su poder” para evitar que el fabricante de Oxycontin “ponga en marcha una epidemia de opioides a escala global”. Oxycontin es un analgésico narcótico muy adictivo, fabricado por Purdue Pharma, una compañía con sede en Connecticut que opera fuera de Estados Unidos bajo la marca Mundipharma, una red de empresas asociadas. La carta acusaba a la farmacéutica de haber contribuido con sus "prácticas temerarias y engañosas” a poner en marcha la “crisis de salud pública” que azota a EE UU. Y lanzaba un ruego urgente. “Por favor, aprendan de nuestra experiencia y no permitan que Mundipharma prosiga con el legado letal de Purdue en la escena internacional”.

Mundhipharma opera en España desde 2003 y, según una investigación de este diario, está repitiendo en su territorio las estrategias que le sirvieron para inundar de fármacos derivados del opio la Sanidad estadounidense. La compañía propiedad de la familia Sackler no está sola. Otros fabricantes de opioides se han dedicado también a minimizar los riesgos de adicción de estos medicamentos con la ayuda de reputados médicos españoles y Sociedades Científicas, generosamente financiadas por las farmacéuticas. La estrategia ha incluido a su vez campañas de sensibilización sobre el dolor crónico y seminarios de educación continua por los que han pasado miles de profesionales sanitarios.

“En España todavía no está muriendo la gente porque tenemos una sanidad pública que introduce una seguridad que no existe en EE UU, pero si no se corrige el rumbo no tardaremos en tener el mismo problema”, advierte el profesor de la Escuela Nacional de Sanidad y médico jubilado, Juan Gérvas, quien siguió de cerca el desarrollo de la crisis en EEUU como profesor visitante de la Universidad Johns Hopkins. “La respuesta farmacológica al dolor está aumentando de forma masiva sin que tenga una base científica”.

Hasta principios de los años noventa, España fue uno de los países desarrollados donde menos opioides se utilizaban. Su empleo quedaba circunscrito al tratamiento del cáncer y los enfermos terminales. Pero aquel exceso de prudencia ya no existe. “Hubo un efecto péndulo. Poco a poco la industria vio el filón, desarrolló estos medicamentos a precios desorbitados y pasó a recomendarlos para todo tipo de dolores crónicos”, asegura Abel Novoa, médico de familia y presidente de Nogracias, una plataforma que vela contra los conflictos de interés en la Sanidad española. “Médicos de cabecera, traumatólogos, neurólogos o reumatólogos los usan ahora de forma rutinaria”.

Evolución

Las cifras oficiales no están actualizadas ni son exhaustivas, pero bastan para entender lo que está sucediendo. Entre 1992 y 2006 se multiplicó por 12 el consumo de opioides mayores, los más potentes y adictivos, según el ministerio de Sanidad. Y entre el 2008 y 2015 casi se dobló el uso de estos fármacos en todas sus categorías. El principio activo más popular es el tramadol, un opioide menor dispensado sin receta de estupefacientes y cuyo abuso está generando serios problemas de salud pública en países como Irlanda del Norte, Egipto o Camerún. Pero todavía más llamativa es la explosión del fentanilo, mucho más potente que la heroína y generalmente administrado en parches transdérmicos a pacientes de edad avanzada. Su uso ha aumentado un 248% en una década y España es hoy el quinto país del mundo donde más se consume, por encima de EEUU.

Al igual que sucedió al otro lado del Atlántico, el cambió no se gestó de la noche a la mañana. Corrió en paralelo