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Última actualización: 19/1/2018
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Johansen ME. Gabapentinoid use in the United States 2002 through 2015
JAMA Internal Medicine (JAMA Intern Med)
2 de enero 2018
página(s) 1

Pregabalina (PG) y gabapentina (GP) han sido autorizadas por la FDA para el tratamiento de convulsiones parciales y de la neuralgia postherpética. Además, la gabapentina enacarbil está autorizada para el tratamiento del síndrome de piernas inquietas, y la pregabalina ha sido autorizada adicionalmente para la neuropatía diabética periférica, el dolor neuropático asociado a lesión de medula espinal y la fibromialgia.

Sobre estos dos fármacos preocupan su uso en indicaciones no autorizadas, la brevedad de los ensayos clínicos, la posibilidad de que produzcan dependencia y posiblemente un peor pronóstico de la intoxicación por opiáceos en pacientes que consumen gabapentinoide y analgésico opiáceo de manera simultánea.

Se presentan resultados de una encuesta anual de salud en EEUU, en población no institucionalizada, patrocinada por la AHRQ y los CDC, realizada en dos cohortes incluidas en la encuesta durante dos años cada una (con cinco entrevistas a cada participante).

Se examinaron, entre otros, los consumos de gabapentinoides, benzodiacepinas, hipnóticos Z y opiáceos.

Participaron 346.177 adultos, entre 2002 y 2015. La ead media de los usuarios de gabapentinoides fue de 59 años (IC95%, 58,4-59,6); un 62% fueron mujeres.

El porcentaje de usuarios de gabapentinoides aumentó de 1,2% (IC95%, 1,1%-1,4%) en 2002, a 3,9% (IC95%, 3,6%-4,3%) en 2015. El fármaco más utilizado fue gabapentina ((2% de los usuarios de gabapentinoides). El consumo de pregabalina alcanzó una meseta en 2008 y desde este momento dejó de aumentar.

Se registraron incrementos del consumo en mayores de 64 años y en personas con diabetes. Entre 2014 y 2015, un 11% (IC95%, 10,5%-11,6%) de la población general recibió más de dos prescripciones de un analgésico opiáceo o un hipnosedante; eta proporción fue de 52,6% (IC95%, 49,2%-56,0%) entre los usuarios de gabapentinoides.

Los autores concluyen que entre 2002 y 2015 el consumo de gabapentinoides creció en más de tres veces. El uso de estos fármacos se concentró en personas mayores, con abundante comorbididad, que recibían otros fármacos opiáceos e hipnosedantes.