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Última actualización: 5/9/2018
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Ref. ID 102145
 
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Laatikainen O, Mietttunen J, Sneck S, Lehtiniemi H, Tenhunen O, Turpeinen M. The prevalence of medication-related adverse events in inpatients-a systematic review and meta-analysis
European Journal of Clinical Pharmacology (Eur J Clin Pharmacol)
diciembre 2017
Volumen 73 nº 12 página(s) 1539-49

Los resultados de esta revisión sistemática de 9 estudios (en 46.626 pacientes) sobre la incidencia de reacciones adversas en pacientes adultos ingresados en hospital indican una incidencia de 19% durante el ingreso. Un 32,3% de los casos fueron juzgados evitables.

En tres artículos (n=3.385) se estudió la incidencia de efectos adversos de desenlace mortal. No obstante se descartó el estimador conjunto debido al bajo número de casos y a la heterogeneidad entre los estudios. En estos tres estudios (los dos primeros realizados en un hospital terciario en España y el tercero en Finlandia), las proporciones de reacciones adversas que tuvo desenlace mortal en relación con la totalidad de las reacciones adversas observadas, fueron 18,4%, 3,0% y 5,9%, respectivamente.

Las reacciones adversas más frecuentes fueron mareo, sedación, delirio, trastornos hidroelectrolíticos (y afectación renal), hipoglucemia, hiperglucemia, estreñimiento y hemorragia. Sólo en un estudio se cuantificó su incidencia de manera individualizada, y las más frecuentes fueron gastrointestinales (diarrea, náusea), hematológicas (hemorragia), cutáneas y centrales (sedación y alteración del estado de conciencia).

Las reacciones adversas mortales más frecuentes fueron hematológicas (sobre todo hemorragia), renales y cardiovasculares: hemorragia intracraneal (HIC), hemorragia digestiva, insuficiencia renal aguda y arritmias.

Cuando se analizaron grupos más específicos, los fármacos involucrados con mayor frecuencia fueron opiáceos (morfina, tramadol, oxicodona, codeína), antipsicóticos (olanzapina, risperidona, haloperidol) y sedantes (clonacepam, loracepam, zolpidem) entre los activos sobre sistema nervioso central, más diuréticos (furosemida), bloqueadores ß-adrenérgicos y antiarrítmicos, anticoagulantes (warfarina y heparinas de bajo peso molecular) y antiagregantes plaquetarios, y antibióticos por vía oral e intravenosa (ceftriaxona, cefuroxima, piperacilina + tazobactam, vancomicina, amoxicilina + ácido clavulánico y fluoroquinolonas).

Los fármacos involucrados con mayor frecuencia en reacciones de desenlace mortal fueron antitrombóticos y anticoagulantes (warfarina, heparinas de bajo peso molecular, clopidogrel, ácido acetilsalicílico), opiáceos, antipsicóticos (olanzapina, clozapina, haloperidol), sedantes (benzodiacepinas) y antineoplásicos e inmunosupresores (rituximab, corticoides).