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Última actualización: 30/5/2020
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Wadström H, Frisell T, Askling J, for the Anti-Rheumatic Therapy in Sweden (ARTIS) Study Group. Malignant neoplasms in patients with rheumatoid arthritis treated with tumor necrosis factor inhibitors, tocilizumab, abatacept, or rituximab in clinical practice. A nationwide cohort study from Sweden
JAMA Internal Medicine (JAMA Intern Med)
noviembre 2017
Volumen 177 nº 11 página(s) 1605-12

El objetivo de este estudio prospectivo de cohortes en bases de datos sanitarias de Suecia, con cobertura nacional, realizado entre 2006 y 2015, fue evaluar el riesgo de nueva neoplasia en pacientes con artritis reumatoide (AR) tratados con fármacos modificadores del curso de la enfermedad de origen biológico no inhibidores del TNF.

Se examinaron cohortes de pacientes con RA que iniciaron tratamiento con tocilizumab (n=1.798), abatacept (n=2.021) y rituximab (n=3.586), pacientes tratados con un inhibidor del TNF (no se especifican; se supone que infliximab, adalimumab o golimumab) como primer tratamiento (n=10.782) o como segundo tratamiento (n=4.347), una cohorte tratada con los inmunosupresores y modificadores del curso tradicionales (leflunomida, azatioprina, metotrexato, ciclosporina, antipalúdicos, sulfasalacina o sal de oro; n=46.610) y una de población general sin la enfermedad (n=107.491).

Las exposiciones evaluadas fueron a tocilizumab, abatacept, rituximab o un anti-TNF. La variable de resultados principal fue un primer tumor sólido invasivo o hematológico maligno, o cáncer de piel.

RESULTADOS: Se identificaron 15.129 inicios de tratamiento con un anti-TNF como primer o segundo fármaco modificador del curso de la enfermedad, 7.405 con otros modificadores y 46.610 usuarios de fármacos convencionales. La edad media varió de 58 a 64 años y la proporción de mujeres de 71% a 80%.

Las tasas de i9ncidencia no ajustadas (casos por 100.000 y año) fueron 50 (de 959) con tocilizumab, 61 de 1.026 con abatacept, 141 de 1.074 con rituximab, 478 de 978 con anti-TNF como primer tratamiento, y 169 de 917 con anti-TNF como segunda opción terapéutica.

No se hallaron diferencias significativas entre los que iniciaron tratamiento en primera o segunda instancia con un anti-TNF, los que iniciaron tratamiento con otro fármaco convencional modificador de la enfermedad y la población general sin AR, para ninguna de las 25 comparaciones específicas fármaco-resultado, con una excepción (una mayor incidencia de carcinoma escamoso cutáneo con abatacept).

CONCLUSIONES: En pacientes con AR que iniciaron tratamiento con un anti-TNF o que recibieron un anti-TNF en segunda instancia, así como en los tratados con tocilizumab, abatacept o rituximab, el riesgo de cáncer no fue sustancialmente diferente del registrado en pacientes que no recibieron fármacos inmunosupresores biológicos. No se puede excluir alguna diferencia de incidencia de tumores con un período de latencia largo.